Detienen a un yihadista de origen marroquí que quería atentar en Barcelona

Dijo el Profeta: “Nadie que muera, y halle los bienes de Alá querría volver a este mundo, ni, aunque se lo diesen entero y con todo cuanto hay en él. Excepto el mártir; quien, al ver la superioridad del martirio, desearía volver al mundo para hacerse matar” (Hadiz de Al-Bujari Volumen 4, Libro 52, hadiz 53).

El pasado día 8 de mayo la policía arrestó en Barcelona a un yihadista de nacionalidad marroquí que estaba vinculado al DAESH. Fue detenido en un domicilio de la calle Josep Anselm Clavé.

Al parecer, dicho individuo llevaba años radicalizándose mediante propaganda salafista. Publicaba continuamente en redes sociales mensajes de apoyo al Estado Islámico y según la Guardia Civil, desde el inicio del confinamiento, su radicalización comenzó a ser altamente preocupante.

Se le observó incumplir reiteradas veces el confinamiento sin ninguna razón aparente, posiblemente para localizar objetivos con el fin de llevar a cabo un atentado.

Este hecho nos devuelve al debate de la lucha contra el terrorismo islámico. ¿Son los terroristas personajes aislados dentro de una religión de paz? ¿Son todos los musulmanes que habitan en nuestra nación susceptibles de radicalizarse?

En la teología islámica a Mahoma se le considera “Al’ Insan al’kamil”: el hombre perfecto. Él es el modelo a imitar por excelencia. Cuanto más se le parezca un musulmán, mejor persona es. De esta forma, Mahoma, es venerado hoy día en el Islam, como el más elevado modelo de comportamiento humano.

En este sentido, hay que resaltar un hecho fundamental, Mahoma eliminó a todos los judíos de Arabia. Mandó decapitar a los judíos de una de las principales tribus hebreas, la tribu “Banu Quarayba” y tomo a las mujeres como concubinas. De esta forma a la población judía no le quedó otra opción que exiliarse o ser asesinada. La historia de “Kenana Ibn al-Rabi” es verdaderamente esclarecedora al respecto. “Kenana Ibn al-Rabi” fue torturado por orden del Profeta, lo llegaron a quemar vivo para hacerle confesar donde escondían sus riquezas las tribus judías.

Otro hecho esencial para conocer la vida del Profeta Mahoma se narra en una parte de la obra “La vida del Profeta de Alá” escrito por Mohamed be Ishaq muerto en el año 773 d.C., exactamente en la página 464, dice así: “Entonces se rindieron (la tribu judía “Quarayba”) y el Apóstol los encerró en Medina. Luego el Apostol fue al mercado de Medina, e hizo cavar zanjas en él. Entonces mandó a por ellos; y les cortó las cabezas en aquellas zanjas, según se los iban trayendo en pequeños grupos. Eran en total unos 600 o 700, aunque algunos elevan el número hasta 800 0 900”. Sabiendo esto ¿Por qué sorprenden los atentados? ¿Por qué causan protestas entre la comunidad musulmana? ¿Acaso ignoran que el propio Mahoma decapito personalmente a centenares de hombres después de ser derrotados?

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