¿Disturbios de antifas para tapar algo que no debe saberse?

Existen poderes fácticos con intereses oscuros que están organizando estos disturbios extremadamente violentos. En este artículo se aporta la explicación a esta repentina y oportuna violencia.

El motivo oficial: un policía blanco ha matado a un negro.

Antes de nada, conviene recordar que los medios de comunicación masivos no están para informar al ciudadano, sino que es una herramienta que utiliza el poder para dirigir a la sociedad en la dirección deseada. Afortunadamente, cada día son más los que se han dado cuenta y buscan información en los medios alternativos en las redes, como este mismo.

Todos los días del año mueren negros a manos de los negros, blancos a mano de los negros, aunque los negros muertos a manos de los blancos son 100 veces menos numerosos, según los datos oficiales. También mueren niños todos los días, en EEUU y en todo el mundo, y nadie sale a gritar ni reclamar justicia.

Nadie.

En España en concreto, nadie ha salido en defensa de las niñas cristianas violadas por la manada de Azuqueca, por la de Manresa o por la de Alicante. Diez argelinos violaron durante 24 horas a una menor atada a una cama. Y ninguna feminista salió a defender estas niñas, como tampoco han salido las feministas a gritar en defensa de los menores violados durante años por las elites vascas en el caso del fotógrafo pederasta Kote Cabezudo. Y en Mallorca, no sólo no han salido a reclamar justicia, sino que se oponen a que se abra una investigación a los centros de menores que prostituyen a niños hace años.

Toda esta introducción sobre las incongruencias de los “antisistema” y preocupados por la justicia social para decir que hace años que podemos ver que los grupos que salen a la calle a gritar por la defensa de los derechos humanos no están movidos por los valores anunciados, sino que sólo salen cuando se les dice, y callan cuando se les ordena.

Sin embargo, el discurso oficial de los grandes medios de comunicación nos presenta estos hechos como personas que sufren la opresión y la injusticia social, el racismo, el encierro y la pobreza y que esta violencia es, en cierto modo, justa y comprensible.

¿Y la policía?

Lo que la televisión no muestra es al jefe de la policía de Nueva York suplicando ayuda al gobierno federal en una entrevista de FoxNews, porque dice que la ciudad está fuera de control y que su policía del distrito se ve completamente desbordada e incapaz de poner orden, mientras el Gobernador del Estado Andrew Cuomo, y el alcalde de la ciudad Bill de Blasio, anuncian recortes en la policía para dar esos fondos a los barrios de gente de color. Otro dato interesante es que los disturbios de los antifas se están dando en ciudades y estados en los que gobierna el partido demócrata. Esto es muy extraño.

Cuando no entendemos algo, es que nos falta un dato. Y ese dato no es otro que en estos días de grandes disturbios de antifas que invaden los medios de comunicación, están teniendo lugar las declaraciones de la cúpula del FBI, de la CIA del equipo de Obama, y Hillary Clinton también ha sido llamada a declarar en un asunto conocido como el Rusiagate o “Colusión rusa”, lo encontrarás en las redes como el #ObamaGate (aquí lo explico) , una operación cocinada por el equipo de Obama/Clinton para espiar primero y luego intentar derrocar al presidente electo Donald Trump. (En este programa de Interedonomía encontrarás excelente explicación sobre las acciones de Trump).

El asunto es de inmensa trascendencia. Y puede llevar a condenas por traición a la nación, con cadena perpetua, cuando no, pena de muerte.
Resumiendo, toda esta violencia callejera estaría organizada y monitoreada por el Partido Demócrata para intentar distraer a la ciudadanía y ocultarle un hecho escandaloso gravísimo.

La violencia callejera en España.

Este “extraño” hecho de que las autoridades no envíen a suficientes agentes de seguridad para poner orden, también lo tuvimos los españoles el pasado otoño, cuando, durante los disturbios de Barcelona, los efectivos de la Policía Nacional enviados para controlar a los violentos desde el Ministerio del Interior, es decir, Marlaska, eran escandalosamente insuficientes, y eso les puso gravemente en peligro: mientras un puñado de policías se exponían a miles de agitadores armados con bolas de acero y petardos que estuvieron a punto de derribar un helicóptero, sus compañeros, furiosos de no poder salir a ayudarles, eran mantenidos encerrados en los cuarteles. Durante 10 días el paseo de Gracias quedaba destrozado cada noche, con una estrategia muy organizada: hasta las 10 de la noche eran menores, a partir de las 10 llegaban los “profesionales” entrenados y armados, vestidos de negro con capucha y pasamontañas, los agentes eran agredidos al punto de perder un ojo o la vida, mientras Marlaska se iba tranquilamente de tapeo por Chueca. Los detenidos fueron escasísimos.

De repente toda esa violencia del Paseo de Gracia cesó, sin que nadie nos lo explicara. Luego los CDR y otros separatistas pasaron a cortar sistemáticamente la Meridiana todas las noches, protegidos por los Mossos y la policía municipal de Ada Colau, y cualquiera que fuera por ahí a recordarles que estaban cometiendo un delito, era apartado por los agentes porque aquello de recordar lo que dice la ley era “una provocación”.
Es la misma estrategia en EEUU y en España: los violentos no son espontáneos, están entrenados (algunos dicen que los antifas de EEUU han sido entrenados en Venezuela), no son detenidos, la policía es insuficiente y teme por su vida, las autoridades permiten la violencia, y dejan que se instale el caos.

Luego vino el Virus y el confinamiento, y de repente ya no hubo ningún separatista que abriera la boca en contra de la opresión policial y a favor de la libertad. Y si alguien salía con la cacerola media hora, eso era “llevar a la crispación social”.

Todo muy extraño.

Y ahora, de repente, porque lo dicen los medios, los antisistema vuelven a tomar las calles y en España empiezan a aparecer unos grupos muy organizados de inmigrantes africanos, muy fuertes, muy jóvenes y muy violentos, con exigencias de justicia social que jamás se atreverían a tener en sus países de origen.

¿Pero quién manipula a estos grupos?

Todos los que conocen la investigación titulada “Soros. Rompiendo España” saben que, en España, todos estos grupos feministas LGTBI, separatistas, antifas, inmigrantes ilegales (llegados en patera gracias al Open Arms y otros traficantes de seres humanos) están movidos y financiados por el multimillonario Soros, a través de un entramado complejo de ONGs que llevan más o menos directamente a su conocida Open Society Foundation. Bien, pues, en los EEUU es lo mismo, los grupos violentos que están incendiando y destruyendo ciertas ciudades de gobernadores demócratas han sido entrenados y preparados para estas guerrillas urbanas por el mismo personaje, Soros, que tiene la entrada vetada en varios países como Rusia y Hungría, su país de nacimiento.

Conclusión.

Hace falta ser muy despistado para no haber entendido ya que las hordas de manifestantes que claman por la justicia y la igualdad, lejos de ser jóvenes idealistas que luchan por el Bien, son, en realidad, hordas violentas entrenadas, que están siendo monitoreadas por expertos en desorden social, cuyo propósito es únicamente desestabilizar la sociedad.

¿A quién beneficia todo esto?

En EEUU, ya lo dije, se trata de distraer y opacar la caída estrepitosa del Partido Demócrata, y en España, a los que, después de habernos encerrado innecesariamente, haber desatendido y dejado morir a nuestros mayores, habernos impedido trabajar, habernos llevado a la ruina, quieren imponer un sistema político dictatorial en el que estemos de rodillas, pidiendo limosna y conformándonos con su paguita.

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