No, Biden aún no es presidente de los Estados Unidos

Tras la victoria de Biden en Pensilvania, el candidato demócrata se coronaba vencedor de esta carrera presidencial con 279 colegios electorales, 9 más del mínimo de 270 necesario para ser elegido presidente.

Las proyecciones de voto en Arizona y Georgia podrían aumentar la ventaja de Biden, quien alcanzaría los 306 electores, mientras que Trump conseguiría 232 electores.

Sin embargo, durante toda la semana pasada, y lo que va de esta, no han dejado de aparecer vídeos en redes sociales que, a pesar de la fuerte censura que se ejerce, muestran indicios claros de amaño electoral. Y no solo vídeos, sino varias decenas de miles, incluso cientos de miles de votos que entraban de manera repentina al contador demócrata, rompiendo todas las leyes de la estadística.

Entonces, si existe una fuerte evidencia de amaño electoral, ¿por qué es Biden presidente y no se repiten las elecciones?

Lo primero que debemos que debemos saber es que el sistema de votación de Estados Unidos se rige por los colegios electorales. Cada estado tiene un número de colegios electorales único, distinto, a veces, al de los demás. Cuando los americanos votan, lo hacen en su colegio electoral, parecido a como se hace en España.

Pongamos el ejemplo de Pensilvania, el estado que le dio las elecciones a Biden.

En Pensilvania, Biden obtuvo 43.194 votos más que Trump, un 0,64% de ventaja. El estado de Pensilvania reparte 20 electores por sus 20 colegios electorales, sin embargo, aunque Biden haya obtenido un 49,69% de los votos y Trump un 49,05%, estos colegios electorales no se repartirán de manera proporcional entre ambos candidatos, sino que el candidato que obtenga una mayoría en ese estado gana todos los electores.

Así pues, por un 0,64% de ventaja, Biden obtiene 20 electores de Pensilvania mientras Trump no consigue ninguno.

Un caso aún más ajustado es el de Wisconsin, en el que el candidato demócrata ganó a Trump por 20.553 votos, obteniendo los 10 electores de este estado.

Y aquí es donde entra el posible fraude electoral.

En tan apretados resultados en un sistema donde por menos de 10.000 votos, como sucede en Georgia y donde aún no se ha cerrado la votación, se decide un ganador, cualquier desliz a la hora de controlar los comicios, puede usarse para amañar unas elecciones.

En adición a todos los vídeos que circulan por redes sociales en los que se quitan papeletas en las ciudades pro-Trump, se añaden votos por correo a Biden o se tapan con paneles las salas donde se cuentan los votos; debemos hacer caso también a declaraciones oficiales y datos sobre estos errores en las votaciones.

En Michigan, donde Biden ganó por 147.897 votos, existen varias irregularidades que podrían hacer tambalear la victoria del candidato demócrata.

La presidenta del Partido Republicano en Michigan, estado que en 2016 votó Trump, compadeció en Bloomfield Hills, condado de Oakland, donde admitió que un error de software había concedido 6.000 votos por correo que eran para el Partido Republicano de Donald Trump al candidato demócrata Joe Biden.

En esta misma rueda de prensa se afirmaba que este mismo software se usó en otros 47 condados en Michigan, y que debían ser contados de nuevo.

Si esto ha sucedido en Michigan, ¿podría haber sucedido en otros estados?

En Georgia, por ejemplo, se volverán a contar los votos. A falta de los votos de ultramar, mayoritariamente de los militares desplegados, Biden lidera con una ventaja de 10.353 votos, ventaja que, al esperar que los militares voten por Trump, podría reducirse por debajo de los 10.000 votos.

En Pensilvania, estado donde comentábamos que Biden había ganado por 43.194, el Partido Republicano ha presentado una demanda judicial en la que explican que 21.000 votantes registrados murieron antes de las elecciones, pero no fueron sacados del sistema, haciendo referencia a que se han contado votos de personas que, desgraciadamente, están muertas.

Sin embargo, Biden ha ganado las elecciones, ya es el 46º Presidente de los Estados Unidos de América. ¿O no?

Como decíamos al principio, los colegios electorales de cada estado eligen al presidente, y que todos estos electores eligen a uno o a otro candidato, no pudiendo repartir estos votos de manera proporcional entre candidatos.

Estos electores de cada estado han recibido ya, mediante las urnas, la voluntad del pueblo y ahora son ellos los que tienen que elegir al presidente, como una moción de investidura en España, pero algo distinta.

Sin embargo, no es hasta diciembre que, con estos resultados, los distintos colegios electorales de todos los estados elegirán un presidente.

Por lo tanto, hasta el 8 de diciembre Trump tiene tiempo para ganar las demandas judiciales que ha impuesto o para plantear nuevas.

Una vez pasada esa fecha, existen actos protocolarios como el anuncio en el Congreso y en el Senado del ganador y la inauguración de la presidencia del futuro presidente, en los que Trump ya no sería, oficialmente, Presidente de los Estados Unidos de América.

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