El Celta se adelanta en la Europa League con un golazo de Javi Rueda, pero la noche se tiñe de violencia ultras

La afición del Celta de Vigo vivió una noche agridulce en la Europa League. Mientras el equipo lograba una importante victoria parcial en Balaídos gracias a un golazo de Javi Rueda, la tranquilidad se vio rota por graves altercados protagonizados por ultras del club y del Olympique de Lyon en el centro de la ciudad. Una tensa calma que se palpaba en el ambiente previo al encuentro se transformó en miedo y pánico para algunos, dejando una sombra oscura sobre la histórica jornada europea.
El un mediodor se movió en el minuto 35 de la primera mitad. Una soberbia contra del Celta, iniciada por un Vecino que condujo el balón como un auténtico piloto de Fórmula 1, culminó con un centro medido de Williot al área. Allí apareció Javi Rueda, quien empaló el balón a la red con una volea imparable para el portero del Lyon, Radu. El gol, celebrado con efusividad por toda la grada de Balaídos, adelantaba a los celestes en la eliminatoria y desataba la euforia en un estadio que había comenzado algo inquieto. El equipo de Giráldez, aprovechando la primera oportunidad clara a la contra, demostraba su capacidad para hacer daño a los grandes.
Sin embargo, la alegría deportiva se vio empañada por los violentos sucesos ocurridos la noche anterior. segun distintas informaciones policiales, alrededor de las 23:30 horas, un grupo de entre 30 y 50 radicales locales, algunos con pasamontañas y armados con palos, bates, tubos de PVC e incluso un extintor, asaltaron el local 20th Century Rock, en la zona de Areal. Allí se encontraban una veintena de aficionados franceses del Olympique de Lyon. Los atacantes golpearon a porteros y aficionados, quienes lograron refugiarse en el interior del establecimiento y cerrar las puertas. La sensación, según los dueños del local, fue de «miedo, pánico».
La trifulca no quedó ahí. Los ultras locales comenzaron a golpear las puertas y cristales del local, provocando importantes destrozos, especialmente en la entrada. Testigos presenciales indicaron que desde el interior también se respondieron al ataque lanzando objetos, como taburetes, contribuyendo al caos y los daños materiales. Los propietarios del Twenty relataron que sus clientes franceses estaban «tranquilos» y que intentaron defenderse, saliendo brevemente al exterior, pero acabaron retrocediendo al interior. La batalla campal se saldó, según las primeras informaciones, con al menos tres heridos y cuantiosos desperfectos en el establecimiento.
En el terreno de juego, el Celta luchaba por mantener la ventaja. Dominik Greif tuvo que emplearse a fondo en varias ocasiones, desbaratando intentos peligrosos del Lyon. Una de las más claras fue una intervención fantástica tras un balón filtrado por Mingueza a Iglesias, cuyo remate picado fue salvado por el meta visitante. Por su parte, el Lyon también generó peligro, con Endrick mostrando su potencia y velocidad, aunque sin fortuna en sus disparos. La defensa celeste se mostraba seria, pero la tensión del partido se mezclaba con la preocupación por los incidentes extradeportivos.
La victoria parcial del Celta en la Europa League, con el gol de Javi Rueda como estandarte, se presenta como un impulso anímico para el equipo. Jugadores como Iago Aspas, Fer López, Matías Vecino y el propio Rueda, que ha dado la alegría inicial, forman parte de un plantel que busca consolidar su presencia en la competición. La inclusión de Pablo Durán, ya recuperado de su esguince, es una novedad en la convocatoria. Sin embargo, el recuerdo de la violencia ultras planea sobre la ciudad, recordando que la pasión por el fútbol, en ocasiones, cruza líneas peligrosas, dejando un sabor agridulce en una jornada que debería haber sido de pura celebración deportiva.
