El ‘mossèn’ que gestionó las cuentas de Jordi Pujol en Andorra destapa un secreto familiar

El juicio que rodea a la familia del expresidente de la Generalitat, Jordi Pujol, ha vivido esta semana un giro inesperado que arroja nueva luz sobre la gestión de su patrimonio en Andorra. Un personaje, digno de una novela costumbrista, se ha convertido en una pieza clave para entender algunos de los episodios más singulares de la fortuna familiar. Se trata de Josep Maria Pallerola, el gestor de las cuentas de los Pujol en el principado andorrano durante la década de los 90 y a quien la propia Marta Ferrusola, esposa de Jordi Pujol, se refería en una misiva como el "mossèn".
Este peculiar apodo, que en castellano significa cura, fue impuesto por el primogénito, Jordi Pujol Ferrusola, según relató el propio Pallerola al tribunal. El gestor confesó que el hijo mayor de los Pujol le puso el mote porque, al parecer, su padre le había comentado que Pallerola se dedicaba a "hacer cosas raras" y que él, a su vez, tenía la percepción de que Pallerola "se dedicaba a todo". Pallerola, con una ironía que evoca a los personajes de Josep Maria de Sagarra, describió cómo Jordi Pujol Ferrusola le explicó que su padre creía que él "no era un cura normal" y que "tenía líos, porque algunas eran amantes, otras no".
jordi pujol
La figura de Pallerola cobró especial relevancia a raíz de una nota manuscrita de 1995, firmada por Marta Ferrusola. En ella, la entonces primera dama de la Generalitat se presentaba como "madre superiora de la congregación" y solicitaba al "mossèn Pallerola" el traspaso de "dos misales" al capellán de la parroquia. Sorprendentemente, el fiscal anticorrupción Fernando Bermejo, a pesar de considerar este documento como uno de los elementos centrales para sustentar la acusación de asociación ilícita contra la familia, no profundizó en su interrogatorio a Pallerola sobre esta peculiar carta.
La misiva, que parece sacada de una obra de Sagarra, refleja una doble moral que el escritor catalán ya retrataba en su obra "Vida Privada", describiendo a la burguesía barcelonesa que acudía a misa tras noches de excesos. La situación judicial de Jordi Pujol, cuyo legado ético se ve ensombrecido por las revelaciones, podría acercarse a una absolución penal, aunque difícilmente su nombre saldrá indemne de este proceso. El tribunal se enfrenta a una compleja valoración, donde la salvación penal del acusado no garantiza la limpieza de su reputación.
Ingresos en efectivo y la "normalidad" andorrana
Josep Maria Pallerola detalló ante el tribunal cómo se realizaban los ingresos de la fortuna familiar. A diferencia de sus hermanos, quienes subían a Andorra una vez al año para supervisar sus fondos, Jordi Pujol Ferrusola efectuaba numerosos ingresos en efectivo. Estos se realizaban de forma recurrente y a menudo en "bolsas, mochilas, un poco de todo", según describió el propio Pallerola.
El gestor andorrano admitió que, en aquellos años 90, la operativa con grandes sumas de dinero en efectivo era una práctica relativamente habitual en Andorra. "En aquellos tiempos era normal, lo único que mirábamos es que no fuera dinero de la droga, de armas o de terrorismo", confesó Pallerola, subrayando una cierta laxitud en los controles financieros que imperaba en el principado durante esa época. Estas declaraciones pintan un cuadro de las prácticas financieras de la época, que ahora salen a la luz en el contexto del juicio a la familia Pujol.
Mientras tanto, el expresidente de la Generalitat ha recibido muestras de apoyo público. Joan Laporta, presidente del FC Barcelona, acompañó a Jordi Pujol durante una votación, siendo recibido con cánticos de "president, president", un gesto que evidencia que, a pesar de las adversidades judiciales, el exmandatario catalán aún cuenta con seguidores que recuerdan su etapa al frente de Catalunya.
