Quique Sánchez Flores da orden y verticalidad al Alavés: la victoria se resiste

El Deportivo Alavés, bajo la batuta de Quique Sánchez Flores, ha experimentado una transformación notable en apenas dos semanas. El técnico madrileño ha inyectado orden defensivo y verticalidad en ataque. Ha dejado atrás la 'era Coudet' y muestra una cara más compacta y dinámica. Sin embargo, los resultados no acompañan. La persistente fragilidad en los minutos finales se ha convertido en una sombra preocupante.
Quique Sánchez Flores inyecta orden y verticalidad en el Alavés
Desde su llegada, Quique Sánchez Flores ha trabajado intensamente para imprimir su sello propio. Los entrenamientos en Ibaia se han marcado por la exigencia de un bloque más unido y compacto. El objetivo es reducir espacios a los rivales y ser más directos en la transición ofensiva. Esta nueva filosofía se ha hecho evidente en los últimos encuentros. Aun así, el botín de puntos no refleja el cambio experimentado.
Un cambio de estilo palpable tras la era Coudet
La principal diferencia con la etapa anterior radica en la posesión y la verticalidad. Con Eduardo Coudet, el equipo promediaba un 51% de posesión. Con Quique Sánchez Flores, esta cifra ha descendido al 43,5% en sus dos primeros partidos. El Alavés busca ahora ser más incisivo. Intercepta más balones y dispara a puerta con similar frecuencia, pero con un enfoque más directo. Toni Martínez, jugador del Alavés, ha destacado la importancia de "creer en el mensaje del míster". Siente que el equipo está "muchísimo" más ordenado, dificultando la labor de los contrarios.
El partido ante el Villarreal: luces y sombras del nuevo planteamiento
El último encuentro contra el Villarreal sirvió como claro ejemplo de las dos caras del Alavés de Quique Sánchez Flores. En la primera mitad, el equipo vitoriano desplegó un planteamiento sólido. Con una defensa de cinco y un control del juego que dejó sensaciones positivas. Los datos respaldan esta superioridad: un 58% de posesión y una intensidad notable. Cometieron 6 faltas frente a 5 del rival. La presión adelantada fue efectiva. Aunque no se generaron ocasiones claras, el equipo transmitió orden y control.
El control en la primera parte y la apuesta por la defensa de cinco
Alberto Lasaga, tertuliano de un medio Vitoria, destacó los números que avalan la buena primera parte del Alavés. La apuesta por la defensa de cinco, una idea clara de Quique Sánchez Flores, permitió al equipo juntarse y minimizar las opciones del Villarreal. La intensidad y el esfuerzo colectivo fueron palpables. Generaron una sensación de solidez que hacía tiempo no se veía.
La fragilidad en el descuento: un fantasma recurrente
La cara amarga del partido llegó en el minuto 98. Un gol encajado en el último suspiro dejó un sabor de boca amargo para el Alavés. Repitieron la historia del partido contra el Valencia. Esta fragilidad en los finales de partido, ya patente en la derrota ante el Valencia (3-2), se ha convertido en una preocupación que urge solucionar. A pesar de las mejoras tácticas y el orden, la falta de picardía para cerrar los encuentros y la gestión de los minutos finales siguen siendo asignaturas pendientes para el equipo de Quique Sánchez Flores.
La opinión de los tertulianos: esperanza con exigencia
Los tertulianos del programa "En corto y al pie" de un medio Vitoria coinciden en que el equipo de Quique Sánchez Flores transmite sensaciones positivas y muestra una notable mejoría. Valoran su enfoque realista y la adaptación del planteamiento a las características de la plantilla. Subrayan la urgencia de sumar victorias para escapar de la zona peligrosa de la clasificación. La unión y el apoyo de la afición se perfilan como claves para afrontar los importantes partidos que se avecinan, especialmente los disputados en casa.
El factor Pablo Sánchez Flores: más allá del apellido
En un plano más personal, la figura de Pablo Sánchez Flores, hijo de Quique y futbolista, ha salido a la luz recientemente. Pablo ha desarrollado una aplicación, Copi, para ayudar a gestionar el miedo a volar. Esta iniciativa demuestra su capacidad emprendedora y su voluntad de forjar su propio camino, más allá del peso del apellido. Esta faceta de su vida, ligada a la gestión emocional y la superación de miedos, añade una dimensión interesante a la familia, siempre bajo la atenta mirada del mundo del fútbol.
La llegada de Quique Sánchez Flores ha supuesto un soplo de aire fresco para el Alavés. Evidencia un cambio de rumbo claro. La mejora en el juego y la organización son innegables. La asignatura pendiente sigue siendo traducir estas buenas sensaciones en victorias contundentes. El técnico tiene el reto de consolidar las fortalezas y erradicar las debilidades para asegurar la permanencia del equipo en Primera División.
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