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Negocios en la diana por desfalco millonario en el CNIO

La mansión de Barbacid, ¿un nido de corrupción?

El prestigioso científico Mariano Barbacid, figura clave del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), se encuentra en el ojo del huracán. Su vinculación con Juan Arroyo, exgerente del mismo centro, y la sede compartida de sus negocios privados con empresas bajo sospecha de un desfalco millonario de 25 millones de euros, ha destapado una trama que sacude los cimientos de la investigación científica en España. La noticia más inesperada golpea de lleno: la propia vivienda familiar de Barbacid y negocios vinculados a él son el epicentro de una investigación que apunta a la malversación de fondos públicos.

Mariano Barbacid

Negocios turbios en la misma dirección

El entramado se revela aún más escandaloso al descubrirse que la sede social de Zeus SL, una de las empresas clave en el presunto robo de 15 de los 15 contratos SAP a los que se presentó y que facturó 1,4 millones de euros por prestaciones supuestamente inexistentes, es la misma que la de una firma propiedad de Barbacid y varios negocios de Juan Arroyo. La dirección, en un bajo de la calle Don Quijote número 11 de Madrid, no es una casualidad. Este inmueble es, de hecho, una de las casas familiares de los Barbacid. El científico no solo posee allí su inmobiliaria Herdon, sino que también ha alquilado espacios del edificio a becarios del CNIO.

Las claves de Barbacid negocios diana desfalco

Arroyo, el exgerente señalado

Juan Arroyo, el exgerente del CNIO, está en el punto de mira de la Fiscalía Anticorrupción y la Policía Nacional. Se le señala como el epicentro de un presunto desfalco de 25 millones de euros públicos durante 17 años. La conexión con Zeus SL, creada en 2009 por un exdirectivo del CNIO, y la coincidencia de sedes con negocios de Arroyo y Barbacid, elevan la gravedad de las acusaciones. La trama, según los denunciantes, se basaba en la adjudicación de contratos a medida y la facturación de servicios inexistentes.

Denuncias silenciadas y contratos a dedo

El escándalo se agrava al recordar que el propio Juan Arroyo había denunciado decenas de casos de corrupción dentro del CNIO, incluyendo el contrato a una empleada que ahora se encuentra en el centro de las pesquisas. La situación se tornó insostenible cuando la ex presidenta del comité de empresa denunció hace seis años la posible malversación de equipamientos comprados para el centro, como duchas y bañeras, que jamás se usaron en el CNIO y que habrían acabado destinándose a otras empresas vinculadas a ex trabajadores. Un cambio ministerial, sin embargo, dejó en suspenso la investigación, a pesar de que el entonces director del Instituto Carlos III se negó a firmar las cuentas de la Fundación CNIO.

El futuro incierto del CNIO

La actual barbacid actualidad se centra en las implicaciones de esta trama. Mientras la investigación avanza, el CNIO se enfrenta a un futuro incierto. La sombra de la corrupción planea sobre la institución, y la credibilidad de sus líderes está seriamente comprometida. La conexión de Mariano Barbacid con esta red de presuntos desfalcos abre un nuevo y oscuro capítulo en la historia del centro, poniendo en tela de juicio la transparencia y la ética en la gestión de fondos públicos destinados a la investigación oncológica. La justicia tendrá la última palabra sobre este caso que promete seguir dando coletazos.

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