Sevilla se rinde al rey del toreo
¡Ha vuelto! Sevilla se ha vestido de gala para recibir al torero que ha devuelto la vida a la tauromaquia. Morante de la Puebla ha reaparecido en la Maestranza apenas unos meses después de colgar el capote, provocando un terremoto de expectación y fervor. Una vuelta que no solo enciende los ruedos, sino que atrae a la realeza: el rey emérito Juan Carlos I y la infanta Elena, testigos del fenómeno Morante.
La Plaza de la Maestranza de Sevilla ha sido el epicentro del toreo este Domingo de Resurrección. José Antonio Morante de la Puebla, tras su sonada retirada el pasado 12 de octubre en Madrid, ha decidido regresar. Su idilio con Sevilla es más fuerte que cualquier despedida.
La expectación era máxima. Morante es el sostén de la tauromaquia moderna. Su arte, su temple y su conexión con el público lo convierten en un ídolo indiscutible. La noticia de su vuelta ha desatado una locura colectiva, disparando la reventa y confirmando que el torero sigue siendo el gran revulsivo de la fiesta.
Amón calienta el ambiente
La jornada taurina arrancó con el pregón de la temporada a cargo del periodista Rubén Amón en el Teatro de la Maestranza. Amón, bajo una "presión estimulante" ante el silencio de Sevilla, brindó su pregón, "el hito profesional más importante al que me he enfrentado", a figuras como Curro Vázquez y al fallecido Ricardo Ortiz. Unas palabras que sirvieron para calentar el ambiente antes de la gran cita.
La sombra de Ricardo Ortiz
La alegría de la reaparición de Morante no ha podido borrar la tristeza por la reciente pérdida de Ricardo Ortiz. El matador de toros falleció la semana pasada en La Malagueta a consecuencia de una grave cogida. Su muerte ha supuesto un duro golpe para el mundo del toro, un recordatorio de los riesgos inherentes a esta profesión. La figura de Ortiz, un hombre "de los suyos y de los nuestros", planeó sobre la jornada, añadiendo un matiz de melancolía a la celebración.
El Rey emérito, un invitado de excepción
La reaparición de Morante de la Puebla en Sevilla ha sido un evento de tal magnitud que ha atraído a la realeza. El rey emérito Juan Carlos I ha viajado a la capital andaluza para no perderse el regreso del torero. Aterrizando en un vuelo privado procedente de Abu Dabi, Su Majestad ha sido visto acompañado por su hija, la infanta Elena, y sus nietos Victoria Federica y Froilán. Su presencia subraya la importancia del evento y el alcance mediático de Morante, demostrando que su arte sigue cautivando a todos los estratos de la sociedad.
Morante de la Puebla ha vuelto. Y lo ha hecho por la puerta grande, en Sevilla, ante una multitud enfervorecida y con la presencia de figuras de la talla del rey emérito. El torero, que hace apenas unos meses anunciaba su retirada, demuestra una vez más que su amor por el toreo y su conexión con la afición son inquebrantables. La temporada taurina en Sevilla arranca con fuerza, impulsada por el regreso del que muchos consideran el último genio del toreo.
Un pregón para Morante, el sostén de la tauromaquia.
Sevilla ya cuenta los días para el Domingo de Ramos de 2027 y, entretanto, el calendario de la ciudad recibe con entusiasmo la apertura de la temporada taurina. En el mismo escenario, el Teatro de la Maestranza, donde el joven periodista José Antonio Rodríguez pregonó la Semana Santa de este año y salió a hombros –es hijo del torero Rafael Torres–, otro periodista, curtido en más batallas que el primero, Rubén Amón, anunció la temporada taurina valiéndose de uno de los recursos que mejor blande: la palabra certera.
