Begoña Gómez impugna al juez Peinado: «Me investiga por ser la esposa del Presidente»
Begoña Gómez Fernández ha dicho basta. En un movimiento judicial que ha sacudido los tribunales, la esposa del Presidente del Gobierno ha impugnado frontalmente la decisión del juez Juan Carlos Peinado de llevarla ante un jurado popular. Su defensa acusa al magistrado de una persecución sin cuartel, motivada únicamente por su condición de cónyuge de Pedro Sánchez. Un golpe directo a la instrucción que promete nuevas batallas legales y un escándalo de proporciones mayúsculas.
La inesperada novedad llega después de que la Audiencia de Madrid ya tumbara un primer intento del juez Peinado de sentarla en el banquillo. Aquella vez, la justicia superior dictaminó que no había argumentado indicios de delito atribuibles a los investigados. Ahora, Begoña Gómez no solo se opone a un jurado popular, sino que carga duramente contra la insistencia del magistrado. Señala que la única razón para mantener viva la causa es su vínculo matrimonial con el líder del Ejecutivo.
El segundo intento fallido de Peinado
El juez Juan Carlos Peinado, lejos de amilanarse tras el varapalo de la Audiencia, ha vuelto a la carga con un segundo intento para que Begoña Gómez Fernández sea juzgada por un jurado popular. Un movimiento que, según la defensa de Gómez, carece de base sólida. El escrito de impugnación, al que este medio ha tenido acceso, no deja lugar a dudas: la voluntad del instructor de mantener la causa abierta es “inquebrantable”, incluso cuando, a ojos de la defensa, “no existe elemento alguno en que apoyarla”.
Este pulso judicial, que ya es un auténtico culebrón, implica a Gómez, a su asistente Cristina Álvarez y al empresario Juan Carlos Barrabés. Todos se ven envueltos en un procedimiento que la defensa tilda de despropósito. Argumentan que el magistrado se aferra a un caso que la propia Audiencia ya desinfló. La situación es explosiva y deja entrever una tensión sin precedentes entre el instructor y la parte investigada.
Acusaciones de "indicios falaces" y "olvidos"
La defensa de Begoña Gómez Fernández ha puesto el grito en el cielo. Aseguran que el escrito del juez Peinado está plagado de “indicios falaces” sin la entidad que se les atribuye. Más aún, denuncian la presencia de “conjeturas” que no se apoyan en prueba alguna. Lo que es peor, señalan “demasiados olvidos” de otras pruebas que obran en la causa y que, según su criterio, excluyen cualquier atisbo de delito.
“La única conclusión que puede extraerse del auto es que se está investigando a mi representada por ser cónyuge del Presidente del Gobierno”, subraya con vehemencia el abogado de Gómez. Esta afirmación es una acusación directa de parcialidad y de una investigación motivada por razones extralegales, algo extremadamente grave en el ámbito judicial.
Un "juicio paralelo" y la sombra de la imparcialidad
El recurso de Begoña Gómez no se limita a desmentir los indicios. Va más allá, señalando que el juez Peinado podría haber reconducido este procedimiento a la ley del jurado por el enorme revuelo mediático que ha generado. La defensa advierte de que este asunto, “muy mediático y abierto a la opinión pública”, puede haber vulnerado el derecho a un juez imparcial para Begoña Gómez Fernández.
Se habla de un “juicio paralelo” que ha contaminado el proceso, haciendo casi imposible una valoración objetiva de los hechos. Esta estrategia de la defensa busca no solo desmontar las acusaciones, sino también poner en entredicho la propia validez del proceso judicial. Apuntan a una posible vulneración de derechos fundamentales que podría tener consecuencias devastadoras para la instrucción.
Los cinco delitos en el punto de mira
La impugnación de Begoña Gómez Fernández aborda, uno por uno, los cinco delitos que el juez Peinado le atribuye. La defensa niega rotundamente que existan pruebas de corrupción en los negocios, tráfico de influencias, malversación, intrusismo o apropiación indebida de marca. Cada acusación es desgranada y rebatida con argumentos que buscan desmantelar la tesis del magistrado.
Este pulso legal promete ser largo y complicado. La defensa de Gómez se ha lanzado a la ofensiva, no solo para proteger a su clienta, sino para cuestionar la legitimidad y la imparcialidad de una instrucción que, a su juicio, está viciada de origen. La batalla judicial por la mujer del Presidente no ha hecho más que empezar, y el impacto de esta impugnación resonará en los pasillos de la justicia y en la esfera política.
