Pogacar, el gran favorito para conquistar el Infierno del Norte
La 123ª edición de la París-Roubaix, que dará comienzo en Compiègne el próximo domingo 12 de abril, se presenta como un escenario inmejorable para que Tadej Pogacar consolide su dominio y añada una nueva joya a su impresionante palmarés. Con una distancia total de 258,3 kilómetros y un recorrido que incluye 30 sectores adoquinados sumando 54,8 kilómetros, la 'Reina de las Clásicas' tiene un nombre propio en la línea de salida: el gigante esloveno, cuya temporada ha sido una exhibición de poderío y que tiene la mirada fija en el Monumento que se le escapó por poco el año pasado.
Pogacar, el hombre a batir en el Infierno del Norte
El ciclismo tiene un nuevo rey indiscutible y su nombre es Tadej Pogacar. El esloveno ha pulverizado récords y rivales en lo que va de temporada, sumando victorias incontestables y un palmarés que ya eclipsa a muchos mitos del deporte. Su dominio es tal que desde septiembre pasado no conoce la derrota en una carrera en línea. Este dato demoledor le sitúa como el máximo aspirante a la victoria en la temida París-Roubaix. La carrera, que en 2025 terminó con un segundo puesto para él, se ha convertido en su obsesión.
Un palmarés que intimida a la competencia
Con 12 triunfos Monument en su haber, Pogacar ya ha superado a leyendas como Roger De Vlaeminck. Solo el mítico Eddy Merckx, con 19, se mantiene por delante en el ranking histórico de coleccionistas de clásicas. La París-Roubaix, ese Monumento que el año pasado se le escapó por un suspiro, es ahora el objetivo prioritario. Tras su victoria en la Milán-Sanremo y su exhibición en la Vuelta a Flandes, el esloveno llega a Roubaix con la moral por las nubes. Su conocimiento del terreno aumenta la presión sobre sus rivales.
La competencia, obligada a buscar estrategias
Mathieu van der Poel y Filippo Ganna se perfilan como los principales contendientes para intentar frenar la imparable marea eslovena. Ganna, líder de INEOS Grenadiers, ha declarado con su habitual ironía la dificultad de plantar cara a los dos grandes favoritos: "Si ellos ya arrancan a cien kilómetros de meta, ¿yo qué hago?". El italiano reconoce la superioridad de Pogacar y Van der Poel, pero no renuncia a su plan: aguantar, intentar la anticipación o buscar el esprint final. La batalla por el podio se presume feroz. Los aspirantes deberán descolgar a los dos colosos antes de las últimas curvas.
El recorrido, un juez implacable
La 123ª edición de la París-Roubaix mantiene la esencia que la ha convertido en leyenda: 258,3 kilómetros de pura tortura adoquinada. Los 30 sectores de pavés, que suman un total de 54,8 kilómetros, pondrán a prueba la resistencia, la pericia y la fortuna de los ciclistas. Aunque la distancia total es ligeramente inferior a la de 2025, los posibles cambios en el recorrido podrían añadir un elemento de imprevisibilidad a una carrera ya de por sí brutal. El objetivo está claro para todos los participantes: cruzar la meta en Roubaix, la mítica 'arena de los ciclistas', tras haber sobrevivido al Infierno del Norte.
El reto definitivo de la Reina de las Clásicas
La París-Roubaix no es solo una carrera, es una prueba de fuego que define carreras y leyendas. Para Tadej Pogacar, representa la oportunidad de añadir a su palmarés el Monumento que le falta. Ese que se le escapó por un margen mínimo en la edición anterior. La tensión es máxima, el público espera un duelo épico y el adoquín, ese juez implacable y traicionero, dictará sentencia. La pregunta que resuena en el pelotón y entre los aficionados es clara: ¿podrá el esloveno coronarse finalmente en el velódromo de Roubaix? ¿O asistiremos a una sorpresa mayúscula que escriba un nuevo capítulo en la historia de esta mítica carrera?
París-Roubaix: Recorrido, perfil, tramos y equipos.
La 123ª edición de la París-Roubaix, que comenzará en Compiègne el domingo 12 de abril, cubrirá una distancia total de 258,3 km (frente a los 259,2 km de 2025).
Los 30 sectores adoquinados representan 54,8 km. Los cambios en el recorrido podrían alterar significativamente el trazado.
El ciclista no ha perdido una carrera por carretera desde septiembre pasado. Ese día cedió la victoria en el Gran Premio de Montreal a su compañero Brandon McNulty.
