Knicks remonta y silencia al Jazz: Brunson y Clarkson lideran la remontada en Utah

El rugido de la afición del Jazz en Salt Lake City se convirtió en un silencio sepulcral al final de la noche. Los New York Knicks, contra todo pronóstico, escenificaron una remontada digna de película para imponerse por 134-117 al equipo local, cortando así una racha de dos derrotas consecutivas que amenazaba con lastrar su temporada. La clave del triunfo estuvo en una reacción fulgurante que comenzó a gestarse antes del descanso y culminó con una exhibición de poderío en el último cuarto.
El partido parecía encaminarse hacia un desastre para los visitantes. Al inicio del segundo periodo, el un mediodor reflejaba un contundente 49-31 a favor del Utah Jazz, que desplegaba un juego ofensivo arrollador, impulsado por su acierto desde la línea de tres puntos. Brice Sensabaugh se erigía como la figura local, liderando la anotación con una facilidad pasmosa, bien secundado por Ace Bailey y un Keyonte George que, antes de sufrir una lesión en el isquiotibial derecho a mitad del tercer cuarto, ya había dejado su impronta en el encuentro. El Jazz, de hecho, encestó 11 de sus primeros 13 triples, un dato que refleja la intensidad con la que iniciaron el choque.
Sin embargo, los Knicks demostraron por qué son uno de los equipos más aguerridos de la liga. Con Jalen Brunson al frente, quien terminó con 28 puntos, 8 asistencias y 3 robos, el equipo neoyorquino comenzó a recortar distancias de manera paulatina. Antes del descanso, la diferencia ya se había reducido a un solo dígito, sembrando las dudas en el banquillo local. La verdadera explosión llegó tras el paso por vestuarios, con una racha de 20-4 que abarcó el final del tercer y el inicio del cuarto periodo y que cambió radicalmente el guion del partido.
Jordan Clarkson, con 27 puntos, fue el motor de esa remontada decisiva. Sus canastas consecutivas catapultaron a los Knicks a una ventaja de 101-94, apenas un minuto después de comenzar el último cuarto. Clarkson no solo anotó, sino que también asistió en varias jugadas clave, demostrando su instinto de ganador. La guinda la puso Jalen Brunson con una jugada de tres puntos a falta de 1,6 segundos para el final del tercer periodo, que puso a los suyos por delante y les permitió ampliar la diferencia hasta los 22 puntos en el tramo final.
El esfuerzo colectivo de los Knicks fue notable. OG Anunoby aportó 22 puntos, mientras que Karl-Anthony Towns firmó una actuación completa con 21 tantos, 7 rebotes y 7 asistencias. La efectividad en el tiro fue otro factor determinante, con Nueva York anotando 17 triples y logrando un 52% de acierto en tiros de campo. Por su parte, el Jazz, a pesar de sus 18 aciertos desde la larga distancia, no pudo contener la embestida final de los visitantes y vio cómo se esfumaba una ventaja que parecía inexpugnable.
La victoria no solo supone un respiro para los Knicks, sino que también envía un mensaje de advertencia a sus rivales: cuando están contra las cuerdas, son capaces de sacar su mejor versión. La remontada en Salt Lake City será recordada como un ejemplo de resiliencia y determinación, con Brunson y Clarkson como líderes indiscutibles de una gesta que ilusiona a la parroquia neoyorquina.
