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Eva Soriano desvela el límite que alcanzó: «Peté al quedarme sola con mis pensamientos»

Eva Soriano

La consolidada presentadora Eva Soriano ha abierto su corazón para desvelar una faceta hasta ahora desconocida de su intensa trayectoria profesional. Lejos de la imagen enérgica y siempre sonriente que proyecta en programas como Tu cara me suena o Cuerpos especiales, Soriano ha confesado haber vivido momentos de profunda vulnerabilidad, llegando a un punto de quiebre personal y profesional. «Al quedarme sola con mis pensamientos, peté», ha declarado con una sinceridad abrumadora, haciendo referencia a una crisis que la llevó al límite.

La colaboradora, que actualmente se enfrenta a uno de sus retos más extremos en El Desafío, ha compartido en una reciente entrevista cómo la autoexigencia y la necesidad de superarse constantemente la han empujado a situaciones límite. «Yo todas las pruebas que me las tomaba como ‘vamos’, hasta tal punto que me lesioné», ha admitido, evidenciando la presión que se autoimpone. Esta filosofía de trabajo incansable, si bien la ha catapultado a la fama, también le ha pasado factura, obligándola a reflexionar sobre el verdadero coste de su dedicación.

Soriano ha recordado con especial crudeza su paso por un conocido programa de imitaciones, donde llegó a estar al borde del colapso. «Estaba solapando cosas sin tener tiempo vital, ir como pollo sin cabeza. Esa forma de vida a largo plazo no es lo mejor», ha expresado con notable honestidad. La cómica ha explicado que en esa época de su vida, la acumulación de compromisos profesionales y personales la llevó a un estado de agotamiento extremo, afectando tanto su faceta laboral como su vida privada. Consciente de esta dinámica, Soriano ha aprendido a comunicar a su círculo cercano los momentos de mayor fragilidad, para que comprendan su estado de ánimo y su susceptibilidad ante ciertos comentarios.

Antes de conquistar las ondas de radio y las pantallas de televisión, la reusense inició su andadura artística en el mundo de las orquestas. Con tan solo 16 años, ya cantaba copla, ranchera y flamenco, una experiencia que considera su primera gran escuela. «Allí aprendí a leer al público, a improvisar y, sobre todo, a perder el miedo al ridículo», ha señalado. Estas actuaciones en fiestas populares, donde un error podía arruinar la velada de todo un municipio, le otorgaron la solidez y tablas que han marcado su carrera. Incluso mientras estudiaba Turismo, Soriano compaginaba sus estudios con trabajos como cajera en Mercadona, donde su carisma y sentido del humor ya convertían sus jornadas laborales en un auténtico espectáculo.

La presentadora ha hecho hincapié en la importancia de fracasar para poder seguir adelante y crecer. Lejos de ver los tropiezos como un punto final, Soriano los considera escalones necesarios en el camino hacia el éxito. Esta perspectiva, combinada con su innata capacidad para disfrutar de la vida, define su filosofía actual. A pesar de la dura realidad de la profesión, marcada por la incertidumbre y la ansiedad de no saber «cuándo te van a dejar de llamar», Eva Soriano se aferra a la idea de aprovechar al máximo los «tiempos de bonanza» para disfrutar del presente, sin dejar de lado la reflexión sobre el futuro.

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