Actualidad

El cáncer oculto que padeció durante ocho años

La discreción ha sido una de las señas de identidad de la Casa Real británica, y el príncipe Felipe de Edimburgo, marido de la reina Isabel II, llevó esta norma hasta sus últimas consecuencias. Un nuevo libro del biógrafo Hugo Vickers desvela ahora uno de los secretos mejor guardados de la monarquía: el duque de Edimburgo padeció un cáncer de páncreas inoperable durante los últimos ocho años de su vida, una batalla que libró en la más estricta intimidad y que hasta ahora había permanecido oculta al público.

El diagnóstico llegó en 2013, cuando Felipe contaba 91 años y se encontraba ingresado en la London Clinic. Los médicos le comunicaron que su enfermedad era inoperable, una noticia que, según las por Vickers, hacía prever un desenlace cercano y que, sin embargo, el príncipe logró postergar durante casi una década, desafiando las expectativas médicas.

Un Diagnóstico Silenciado

La revelación, adelantada por extractos del libro publicados por el Daily Mail y recogidos por The Times, pone en entredicho la imagen pública de un Felipe de Edimburgo que, a pesar de su avanzada edad y delicada salud, continuó cumpliendo con numerosos compromisos oficiales hasta su retirada definitiva en 2017. La noticia del cáncer de páncreas, detectado durante aquella hospitalización de once días en 2013, se mantuvo celosamente guardada, demostrando la férrea disciplina informativa de la corona.

Mientras el público general y los medios seguían de cerca los eventos públicos del duque, él libraba una lucha silenciosa contra una enfermedad que, según Vickers, no le impidió mantener una notable entereza. La información contrasta con el reciente revuelo mediático generado por los diagnósticos de cáncer de Carlos III y Kate Middleton, señalando que la familia real ha tenido que afrontar esta dura realidad en múltiples ocasiones, aunque no siempre con la misma transparencia.

La Lucha en Privado

El libro de Hugo Vickers, titulado provisionalmente "La Reina Isabel II", se basa en sesenta años de investigación y acceso a fuentes hasta ahora desconocidas. En él, se detalla cómo Felipe de Edimburgo, a pesar de su diagnóstico, no quiso renunciar a sus últimos años de vida sin disfrutar de ciertos placeres. Las últimas semanas antes de su fallecimiento en abril de 2021, Felipe se mantuvo sorprendentemente activo en el castillo de Windsor.

En una de las anécdotas más impactantes relatadas por Vickers, se cuenta cómo el príncipe, en su última noche de vida, logró eludir la vigilancia de sus enfermeras para desplazarse con su andador hasta el salón principal, servirse una cerveza y disfrutarla en soledad antes de retirarse a sus aposentos. Un último acto de independencia y desafío que refleja su carácter indomable.

Los Últimos Días

La salud del duque de Edimburgo se deterioró significativamente en febrero de 2021, lo que obligó a su traslado desde el hospital King Edward VII de Londres al de St Bartholomew para someterse a una intervención cardíaca. A pesar de haber estado al borde de la muerte en dos ocasiones, Felipe expresó su deseo de regresar a Windsor para pasar sus últimos días en la intimidad de su hogar, lejos de las miradas y los protocolos hospitalarios.

Falleció el 9 de abril de 2021 en el castillo de Windsor. Su certificado de defunción oficial atribuyó su muerte a la vejez, una causa natural que, si bien cierta, ahora se ve matizada por la revelación de su prolongada lucha contra el cáncer de páncreas. Un detalle que añade una nueva dimensión a la historia de uno de los miembros más longevos y carismáticos de la realeza británica.

Un Legado de Discreción

El príncipe Felipe, que se casó con Isabel II en 1947 y recibió el título de duque de Edimburgo, se retiró de la vida pública en 2017. Durante su larga vida, fue conocido por su carácter directo, su sentido del humor y, en ocasiones, por sus comentarios poco diplomáticos. Sin embargo, tras su muerte, emerge la figura de un hombre que, además de su rol público, mantuvo una batalla personal contra una grave enfermedad con una entereza y discreción admirables.

Esta revelación, procedente de un biógrafo de reconocido prestigio como Hugo Vickers, no solo arroja luz sobre la salud del príncipe en sus últimos años, sino que también subraya la capacidad de la familia real para gestionar crisis personales con una reserva que, a veces, llega a sorprender. Felipe de Edimburgo no solo fue el consorte de la reina más longeva del mundo, sino también un hombre que luchó en silencio, dejando un legado de fortaleza y discreción.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.