¿6 viajes a Pekín? El coche de Camps gastó una fortuna en gasolina
¡Prepárense para alucinar! Ha saltado la noticia que pone los pelos de punta a cualquiera con dos dedos de frente y una cuenta bancaria que no sea la de un jeque árabe. El coche oficial del expresidente Camps gastaba gasolina como si le fuera la vida en ello. Los números son tan demenciales que parecen sacados de una película de ciencia ficción: ¡seis viajes de ida y vuelta a Pekín en un solo año! ¿Se imaginan el dineral? Pues olvídense de imaginar, porque es real y está saliendo a la luz.
El dato que ha hecho saltar todas las alarmas
Sí, han leído bien. Seis viajes. A Pekín. Con un coche. La idea es tan absurda que uno se pregunta si el depósito era un portal interdimensional o si el conductor repostaba con champán francés. La Oficina de los Expresidentes, entidad encargada de mantener cómodos a nuestros antiguos líderes, está bajo la lupa. Y con razón. Este gasto en combustible no es una anécdota, es un escándalo mayúsculo que clama al cielo.
¿De dónde sale esta barbaridad?
La explicación oficial, por llamarla de alguna manera, apunta a un equipo de asesores, un chófer y un sinfín de tareas de intendencia. Hasta ahí, lo normal. Pero lo que no es normal es que el coche oficial se convierta en una nave espacial con destino a la capital china seis veces en doce meses. ¿Qué hacía ese coche? ¿Llevaba a Camps de turismo exprés o participaba en una carrera clandestina de resistencia? La indignación es palpable, y no es para menos. Estamos hablando de dinero público, del que sale de nuestros bolsillos.
¿Quién paga el pato?
La Presidencia ha anunciado una investigación. Esperemos que no sea una de esas que acaban en un cajón olvidado. Aquí hay que depurar responsabilidades, y las gordas. No se puede consentir que el erario público se utilice para semejantes despropósitos. El sueldo de los asesores ya es atractivo, y las condiciones, de ensueño. Pero de ahí a dilapidar fondos en gasolina para dar la vuelta al mundo varias veces, media un abismo. Es el colmo de la desfachatez.
El futuro del coche oficial
Este incidente no solo pone en tela de juicio la gestión de los recursos públicos, sino que también abre un debate necesario sobre la utilidad y el coste de los coches oficiales. ¿Son realmente necesarios tantos lujos? ¿No sería más eficiente y transparente buscar alternativas? Lo que está claro es que la imagen del coche oficial ha quedado manchada por este escandaloso gasto de gasolina. Y lo que es peor, la confianza de los ciudadanos en quienes manejan nuestro dinero, más aún.
Estaremos muy atentos a cómo evoluciona esta investigación. Los ciudadanos merecemos explicaciones claras y, sobre todo, que se ponga fin a este tipo de desmanes. ¡Seis viajes a Pekín! ¡Increíble!
El imposible gasto de gasolina del coche de Camps: seis viajes ida y vuelta a Pekín. La Presidencia ha anunciado una investigación sobre el gasto en combustible de la oficina del expresidente. La Oficina de los Expresidentes consiste en un grupo de asesores que llevan la agenda y otras cuestiones de intendencia de aquellos que han sido exdirigentes. Cada exdirigente puede seleccionar hasta tres profesionales, uno de ellos como chófer. El sueldo resulta suficientemente atractivo no solo en cifras absolutas, sino también en condiciones y horarios. No parece, en definitiva, que la tarea del asesoramiento sea especialmente gravosa. Se trata, de hecho, de un puesto muy codiciado. Todo esto genera, lógicamente, un coste económico. Una pregunta parlamentaria ha puesto el foco en la particular contabilidad de los organismos, deparando un dato increíble: el chófer de Camps gastó el año pasado 15.000 euros en gasolina. LAS PROVINCIAS ha calculado qué supone realmente ese desembolso en combustible. Existen dos escenarios: el de un consumo medio (6,5 litros cada 100 kilómetros).
