Expulsión frenada de joven marroquí a un paso de la regularización
La orden de expulsión de un joven marroquí, que estaba a punto de ser enviado a su país pese a contar con arraigo en España y tener los papeles listos para su regularización extraordinaria, ha sido paralizada en el último momento. Una solicitud de asilo in extremis ha suspendido temporalmente su retorno, generando una inesperada esperanza para el joven y un revuelo en los plazos previstos por las autoridades.
Oussama Moumen, llegado a España en patera en 2023, había trabajado intensamente para cumplir los requisitos de la nueva vía de regularización. Reforzó su español, obtuvo un certificado de antecedentes penales en Marruecos y preparó toda la documentación con ayuda de organizaciones sociales. Creía firmemente que cumplía los criterios para obtener sus papeles y poder quedarse legalmente en el país. Un sueño que se vio amenazado por la notificación de su inminente expulsión.
Cuando la policía llamó a su puerta para comunicarle su traslado al Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Valencia con una orden de expulsión programada, el joven se sintió desesperado. “En Marruecos no me queda nada. Si me devuelven, me voy a deprimir y no sé qué voy a hacer”, confesó con angustia. Sin embargo, solicitó asilo in extremis. Esta petición, según la cobertura disponible del Ministerio del Interior, ha activado un protocolo que suspende temporalmente su repatriación mientras se estudia su caso. La resolución de esta solicitud, que suele tener un plazo de hasta ocho días, es ahora la única vía para evitar su retorno.
Pedir protección internacional se ha convertido en una táctica recurrente para muchos internos en los CIE que enfrentan una orden de expulsión. La esperanza reside en que, durante el tiempo que se evalúa la petición de asilo, los tribunales puedan revisar su situación particular. En el caso de Moumen, se apela a su arraigo en España, un factor clave que podría jugar a su favor para lograr una suspensión definitiva de la expulsión y, con ello, la posibilidad de acogerse a la esperada regularización extraordinaria.
Este inesperado giro ocurre a pocas semanas de la apertura del plazo para la regularización extraordinaria. Este proceso, diseñado para ofrecer una vía legal a miles de personas en situación irregular, representa una oportunidad crucial para quienes, como Oussama, han demostrado su voluntad de integrarse y han cumplido con los requisitos establecidos. La noticia de su aplazamiento ha generado alivio, pero la incertidumbre sobre el resultado de su petición de asilo mantiene la tensión.
La noticia de la regularización extraordinaria alegró tanto a Oussama Moumen que no quiso esperar a la aprobación de la medida para preparar todos los papeles que podrían pedirle. El marroquí, llegado en 2023 en patera a Almería, se informó de los requisitos a través de organizaciones que le apoyaban. Reforzó su aprendizaje de español y pidió el certificado de carencia de antecedentes penales en Marruecos. Creía cumplir todos los requisitos anunciados en el borrador y esperaba la apertura del plazo para presentar su solicitud, cuando la policía llamó a la puerta de su casa.
