90.000€ en bolsas llegaron a la sede del PSOE en Ferraz
Lo que el PSOE intentó vender como una invención, una fantasía de periodistas, ha explotado en su cara. Carmen Pano, la empresaria a la que se tildó de “personaje de ficción”, ha ratificado ante el Tribunal Supremo su incendiaria versión: llevó 90.000 euros en efectivo, en dos bolsas distintas, directamente a la sede socialista de Ferraz. Una bomba que destapa una realidad del dinero en la actualidad que va mucho más allá de las mascarillas y sacude los cimientos del poder.
La confesión de Pano, en el marco del mediático juicio por el 'caso mascarillas', no es un detalle menor. La empresaria declaró, bajo juramento, que realizó dos entregas de 45.000 euros cada una en la calle Ferraz. Su objetivo era el despacho de Víctor de Aldama, el muñidor de la trama. Según su testimonio, fue Aldama quien le dio las bolsas con el dinero y le indicó el destino. Este relato sitúa al corazón del PSOE en el centro de un escándalo de proporciones incalculables, donde el efectivo fluía sin control aparente.
El chófer que lo vio todo
La declaración de Pano no llega sola. Un testigo clave, Álvaro Gallego, su chófer, ha reforzado la versión de la empresaria. Gallego confirmó ante el juez de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, que condujo a Pano hasta las inmediaciones de Ferraz. Aunque no la vio entrar en el edificio, sí fue testigo de cómo ella portaba las bolsas. Lo más revelador: la vio regresar al vehículo sin las bolsas.
“Sabía que llevaba dinero y para estar pendiente de ella por seguridad, no se lo fueran a quitar o esas cosas”, afirmó Gallego. Detalló que eran “una bolsa blanca dentro de una bolsa de cartón”. Este testimonio del chófer es un golpe demoledor que da credibilidad a una historia que muchos quisieron enterrar.
La trama de este dinero es compleja. Pano explicó que estos 90.000 euros eran parte de las comisiones que el empresario Claudio Rivas entregaba a Aldama. El objetivo: favorecer que la compañía Villafuel obtuviera una licencia para operar en el sector de hidrocarburos. Un negocio turbio que entrelaza el 'caso mascarillas' con el 'caso hidrocarburos', mostrando una red de intereses mucho más amplia y oscura de lo que se había admitido hasta ahora.
Un entramado de corrupción sin fin
El juicio por las mascarillas está revelando un patrón de conducta alarmante. En apenas tres días de sesiones, han aflorado acusaciones de colocaciones en empresas públicas de amigas y prostitutas, sobres con dinero en efectivo y bolsas repletas de billetes entregadas directamente en la sede de un partido. Lo de las mascarillas, por muy repugnante que fuera, parece ser solo la punta del iceberg de una corrupción sistémica que se extiende por las cloacas del poder.
Existen contradicciones. Víctor de Aldama niega haber solicitado la entrega de ese dinero en Ferraz, incluso acusando a Pano de entregarle a él cantidades para Koldo García y José Luis Ábalos. La propia Pano ha mostrado alguna inconsistencia en los detalles menores de sus declaraciones. Sin embargo, la esencia de su testimonio, el hecho de haber llevado el dinero a Ferraz por indicación de Aldama, ha sido ratificada de forma contundente en sede judicial y ahora respaldada por un testigo directo.
La diferencia entre las versiones de Aldama y Pano es abismal. Pero la confirmación de la empresaria y su chófer da un peso innegable a la presencia de esas bolsas. Este escándalo de dinero no solo pone en jaque al PSOE, sino que destapa una forma de operar en la política donde el efectivo y las comisiones parecen ser moneda corriente. La sociedad exige respuestas claras y contundentes sobre quién recibió ese dinero y con qué fin. El foco judicial está puesto en Ferraz, y las revelaciones apenas acaban de empezar. La verdad, aunque incómoda, empieza a salir a la luz.
Rafa Latorre, sobre Carmen Pano: "Nos decían que era una invención y ahora ratifica que llevó a Ferraz bolsas.
Lo de las mascarillas, siendo del todo repulsivo en lo moral, nunca fue lo preocupante para el PSOE.
Lo que se está demostrando desde que comenzó el juicio por este caso es que se trata únicamente de una muestra exigua de una forma de conducirse en el poder y de una corrupción que va mucho más allá de unos tipos que se lucran con la comisión por la venta de material sanitario que el gobierno al que pertenecía decretó imprescindible.
