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148 millones a la basura por una helada criminal

Una noche de terror helado el pasado 30 de marzo ha fulminado cosechas enteras de almendra en Andalucía, especialmente en las comarcas de Los Vélez (Almería) y el norte de Granada. Las pérdidas económicas se disparan hasta los 148 millones de euros, dejando un rastro de desolación en el sector agrícola y sembrando la duda sobre el futuro del cultivo.

Los datos oficiales hablan por sí solos: ASAJA Almería ha cifrado en unos impactantes 148 millones de euros las pérdidas directas provocadas por las heladas registradas en la provincia. Un mazazo que golpea con especial dureza a la Comarca de Los Vélez, una de las zonas más afectadas por este desastre climatológico. Pero la devastación no se detiene ahí. En Granada, la situación es igualmente dramática.

Granada: 10.000 toneladas esfumadas en una noche

En la provincia vecina, las estimaciones apuntan a la desaparición de unas 10.000 toneladas de almendra en una sola noche. Fuentes del sector calculan que el valor de esta producción perdida asciende a unos 30 millones de euros, aunque algunas estimaciones elevan esta cifra hasta los 40 millones. Este golpe, que afectó a la mayor zona productora de almendra del país, es un crudo aviso de la vulnerabilidad del cultivo ante fenómenos meteorológicos extremos.

La atípica helada tardía, que se produjo en un momento crítico para el desarrollo del fruto, ha arrasado fincas enteras ante el estupor de los agricultores. Una comarca que concentra casi la mitad de la superficie dedicada al cultivo de almendra en Andalucía se ha visto de la noche a la mañana sin cosecha. Un panorama desolador que pone en jaque la viabilidad económica de muchas explotaciones.

El fantasma del cambio climático acecha al cultivo

Si bien las cifras son contundentes y las pérdidas millonarias, el problema de fondo va más allá de un evento puntual. Los expertos señalan que este tipo de heladas tardías, cada vez más frecuentes, son una clara manifestación de los efectos del cambio climático. Los patrones meteorológicos se vuelven impredecibles, y cultivos sensibles como la almendra sufren las consecuencias de forma especialmente severa.

Este incidente, que recuerda a episodios similares ocurridos a principios de la década, subraya la necesidad urgente de buscar soluciones y estrategias de adaptación. El crecimiento del cultivo de la almendra en España en los últimos años, impulsado por su rentabilidad y la creciente demanda, se ve ahora amenazado por la inestabilidad climática. La actualidad de la almendra se tiñe de incertidumbre.

Los agricultores se enfrentan a un futuro incierto, con la preocupación de que estos eventos se repitan y pongan en riesgo la continuidad de un cultivo estratégico para la economía rural de muchas zonas de España. La resiliencia del sector agrícola español se pone a prueba ante una realidad climática cada vez más hostil.

ASAJA Almería cifra en 148 millones de euros las pérdidas por heladas en la almendra en Los Vélez. La organización agraria recalca las importantes pérdidas económicas ocasionadas por la helada registrada el pasado 30 de marzo en la comarca.

En Granada, unas 10.000 toneladas de almendra han desaparecido en una sola noche. Es un aviso de lo que está a punto de pasar. Según estimaciones sectoriales, unos 30 millones de euros se esfumaron solo en la provincia vecina. Las cifras, aunque procedentes de COAG y teniendo en cuenta los precedentes de principios de década, suenan plausibles.

La comarca que concentra la mayor producción de almendra en Andalucía perdía en torno a 10.000 toneladas por una helada tardía. Con 70.000 hectáreas dedicadas a este cultivo, el Altiplano granadino se ha convertido en el epicentro nacional de la producción de este fruto.

Es un fenómeno rarísimo: no hay muchos más casos de cultivos que no dejan de crecer en superficie mientras su vulnerabilidad aumenta hasta límites nunca vistos. Una vulnerabilidad que, por supuesto, no se limita al 30 de marzo.

Porque sería fácil echar la culpa solo a la intrusión de aire frío del norte que tumbó los termómetros del Altiplano (hasta -5ºC en Galera y Baza, -4ºC en Puebla de Don Fabrique o -3ºC en Castril) justo en el momento de mayor sensibilidad del almendro. Sin embargo, eso es solo parte de la historia.

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