Pete Hegseth ordena la destitución del Secretario de la Armada de EE.UU.
El Pentágono se ha visto sacudido nuevamente por una reorganización interna que apunta directamente al círculo de poder del Secretario de Defensa, Pete Hegseth. En un movimiento que subraya las crecientes tensiones y las diferencias estratégicas en el seno de la administración estadounidense, el Secretario de la Armada, John Phelan, ha sido destituido de su cargo con efecto inmediato. Esta decisión, comunicada de forma escueta por el propio Pentágono, se produce apenas unas semanas después de que Hegseth apartara al general de mayor rango del Ejército, marcando un patrón de remociones que agita la cúpula militar en un momento de alta complejidad geopolítica.
La agencia Reuters fue la primera en informar que la salida de Phelan no se trataba de una dimisión voluntaria, sino de una destitución en toda regla. Fuentes del diario The New York Times apuntan a que Phelan, un civil, abandona el Pentágono tras meses de intensas luchas internas y desacuerdos fundamentales sobre cómo abordar y reactivar el crítico programa de construcción naval de la Armada. Este programa, impulsado por Phelan bajo la iniciativa de la "Flota Dorada", implicaba una inversión sustancial en nuevas embarcaciones, incluyendo un acorazado de la "clase Trump". Sin embargo, su gestión se vio empañada por continuas disputas con altos funcionarios, entre ellos el propio Pete Hegseth y el vicesecretario de Defensa, Stephen Feinberg.
Los desencuentros entre Phelan y sus superiores, según funcionarios del Pentágono y del Congreso, se habían ido acumulando durante meses. Las tensiones giraban en torno a su estilo de gestión, decisiones sobre personal y, de manera crucial, la estrategia para revitalizar el programa de astilleros navales. Hegseth y Feinberg habrían achacado a Phelan la falta de resultados tangibles en este ámbito, a pesar de la ambición del proyecto. La destitución de Phelan se suma a una serie de movimientos que evidencian una política de "purgas" en el Pentágono bajo el mandato de Pete Hegseth, quien ha cesado a más de dos docenas de altos cargos desde su llegada, tanto militares como civiles.
Este último despido de peso se produce en un contexto de alta volatilidad política y militar. Estados Unidos se encuentra inmerso en una compleja guerra en Irán, el precio de la gasolina está disparado y la popularidad del presidente Donald Trump muestra signos de declive, a escasos meses de unas elecciones legislativas cruciales. La destitución del secretario de la Armada, que no tiene incidencia directa en los operativos de combate pero sí en la definición de presupuestos, tecnología y logística, agrava la percepción de inestabilidad en la administración. El vacío dejado por Phelan será cubierto de forma interina por el subsecretario Hung Cao, mientras se busca un reemplazo que pueda navegar en las turbulentas aguas del Pentágono actual.
La salida de Phelan recuerda a otros ceses de altos cargos en la administración Trump, como Kristi Noem, responsable de agencias migratorias, o la fiscal general Pam Bondi, evidenciando un patrón de cambios abruptos y disputas internas. Las quinielas en Washington ya daban por hecho que más caídas podrían producirse en las próximas semanas, y la destitución del Secretario de la Armada parece confirmar esta tendencia, consolidando la figura de Pete Hegseth como un actor central en las decisiones de personal y estrategia del Departamento de Defensa.
