¡Desalojo inminente en Zaragoza! La cárcel de Torrero se vacía para dar paso a un centro de mayores y desata la furia vecinal
Zaragoza se prepara para un desalojo inminente y un cambio radical en uno de sus edificios históricos. El Ayuntamiento, bajo el mandato de Natalia Chueca, ha dado luz verde al polémico proyecto que transformará la antigua cárcel de Torrero en un moderno Centro de Convivencia para Mayores. La decisión, sin embargo, ha encendido las alarmas y provocado una oleada de críticas entre las asociaciones vecinales del barrio, que ven la medida como una "tomadura de pelo" y una "traición" a años de lucha por la revitalización de la zona.
El Centro Social Okupado (CSO) Kike Mur, que lleva más de una década ocupando ilegalmente las instalaciones desde 2010, será expulsado para dar paso a un espacio destinado a las personas mayores. Este desalojo, que aún requiere autorización judicial, marca el fin de una era para uno de los últimos centros sociales okupados con actividad continuada en la ciudad. La inversión prevista para la reconversión del emblemático edificio, que cerró sus puertas como cárcel en 2001, asciende a unos 3,37 millones de euros.
Un centro de mayores a costa de la ocupación ilegal
El proyecto municipal contempla una rehabilitación integral de la antigua cárcel, respetando su estructura original para albergar salas de convivencia, espacios polivalentes, aulas formativas, talleres y zonas de encuentro. El antiguo patio central se convertirá en un jardín, y se añadirán cafetería, comedor y despachos administrativos. La alcaldesa Chueca ha defendido la actuación como una forma de "recuperar un edificio ocupado ilegalmente" y convertirlo en un recurso "digno, accesible, luminoso y lleno de vida" para los vecinos de la tercera edad.
Sin embargo, esta visión choca frontalmente con las demandas de las asociaciones vecinales del barrio de Torrero. Javier Grassa, histórico miembro de la asociación Montes de Torrero, ha sido tajante: "No vamos a aplaudir el desalojo de la cárcel. Sería una traición". Grassa critica la falta de diálogo del Ayuntamiento: "No han venido a preguntarnos sobre cuáles son las necesidades del barrio". La asociación El Cantero de Torrero comparte esta indignación, calificando la iniciativa de "tomadura de pelo" y denunciando que el proyecto parte de una "necesidad entendida arrogantemente" por el consistorio, sin consultar a los residentes.
Otras prioridades, según los vecinos del barrio
Si bien las asociaciones vecinales no se oponen frontalmente a la creación de un nuevo centro para mayores, insisten en que existen otras prioridades más urgentes en el barrio. "Ya tenemos centro de mayores y, aunque estuviera bien que lo ampliaran, tenemos otras necesidades primero", lamenta Grassa, ironizando sobre la apertura de "otro espacio para jugar a la baraja". La falta de consulta previa y la sensación de imposición han generado un profundo malestar, con acusaciones de actuar "con nocturnidad y alevosía" en materia de participación vecinal.
La antigua cárcel, inaugurada en 1928, lleva más de dos décadas sin actividad penal y dieciséis años ocupada ilegalmente. El PP de Zaragoza, que había incluido la recuperación del edificio en su programa electoral, ve ahora culminada una de sus promesas. Sin embargo, el camino hacia la reconversión no ha estado exento de polémica. El desalojo del CSO Kike Mur se perfila como el primer paso, aún pendiente de la luz verde judicial, antes de que las obras de rehabilitación puedan comenzar. El calendario exacto para el desalojo y el inicio de las obras sigue siendo una incógnita, mientras la tensión entre el Ayuntamiento y los colectivos vecinales aumenta.
Las asociaciones de Torrero claman: "No vamos a aplaudir el desalojo de la cárcel. Sería una traición". Los planes del Gobierno de Natalia Chueca al frente del Ayuntamiento de Zaragoza para reconvertir la antigua cárcel de Torrero en un centro de convivencia de mayores no convencen a las combativas asociaciones vecinales del barrio. "Es una tomadura de pelo a toda la gente que lleva tantos años luchando por el barrio", afirman. "No han venido a preguntarnos sobre cuáles son las necesidades del barrio", lamenta Javier Grassa, histórico del movimiento vecinal de Zaragoza y miembro de la asociación Montes de Torrero. "El proyecto parte de una necesidad que ellos han entendido arrogándose la representatividad de las personas de la tercera edad del barrio, pero la realidad es que no han preguntado a nadie", opinan desde la asociación El Cantero de Torrero.
