Puñetazo brutal a Pulido en el caos del Huesca-Zaragoza
La tensión del derbi aragonés alcanzó un punto de no retorno este domingo. En un partido marcado por la lucha desesperada por la permanencia y una polémica arbitral que ha levantado ampollas, el portero del Real Zaragoza, Esteban Andrada, protagonizó una de las imágenes más violentas y lamentables que se recuerdan en el fútbol español reciente. El guardameta argentino agredió con un puñetazo brutal a Jorge Pulido, capitán del Huesca, desatando la indignación y dejando una mancha imborrable en un encuentro cargado de nerviosismo.
El incidente tuvo lugar en el tiempo de descuento. El colegiado Arcediano Monescillo se dirigía al monitor del VAR para revisar una acción que podía suponer la expulsión de un jugador del Zaragoza. Fue en ese momento de alta tensión cuando Andrada, visiblemente alterado, se acercó al árbitro para protestar. Jorge Pulido, central del Huesca, también se aproximó, y la situación escaló de forma alarmante.
Según las imágenes y los testimonios, Esteban Andrada empujó a Pulido, haciendo que el jugador del Huesca cayera al suelo. Tras ser amonestado con una segunda tarjeta amarilla por sus protestas y el empujón, que supuso su expulsión, Andrada se giró y propinó un puñetazo directo al rostro del capitán oscense. La agresión dejó un moratón visible en Pulido y sembró el caos sobre el césped.
Lucha por la permanencia y polémica arbitral
El partido entre SD Huesca y Real Zaragoza se presentaba como una auténtica final. Ambos equipos se jugaban la vida en la clasificación, inmersos en la agónica batalla por evitar el descenso a Segunda RFEF. La presión era máxima y el encuentro se desarrolló en un ambiente cargado de tensión, donde cada decisión arbitral era analizada con lupa.
La polémica estalló en la segunda mitad con un penalti señalado por Arcediano Monescillo tras una acción en el área zaragocista. Óscar Sielva fue el encargado de transformar la pena máxima, anotando el gol que finalmente daría la victoria al Huesca. Este tanto, muy protestado por los jugadores del Zaragoza, supuso un duro golpe para las aspiraciones del equipo de David Navarro y un respiro para los locales, que venían de una racha negativa.
La victoria permite al Huesca sumar tres puntos vitales que les sitúan decimonovenos en la tabla, a tan solo dos puntos de la salvación, que marca actualmente el Cádiz. Para el Real Zaragoza, esta derrota, empañada por la lamentable agresión de su portero, les deja en una situación crítica, al borde del precipicio de la caída al fútbol no profesional.
La explosión de Andrada en el descuento
Tras la expulsión de Andrada por la doble amarilla, y en un acto de inexplicable violencia, el portero se desquitó de forma salvaje contra Jorge Pulido. El portero del Real Zaragoza se expone ahora a una sanción que podría oscilar entre los 4 y los 12 partidos, a la que se sumaría una jornada más por la doble amonestación. Una sanción que podría dejar al conjunto maño mermado en un momento crucial de la temporada.
Este episodio de brutalidad marca un antes y un después en la temporada de ambos equipos y deja una triste imagen del deporte. La federación deberá ahora analizar las imágenes y determinar el alcance de la sanción para Esteban Andrada, un portero que hasta ahora había sido una pieza importante para el Real Zaragoza, pero que este domingo ha protagonizado uno de los actos más deplorables del fútbol español.
Esteban Andrada agrede con un puñetazo brutal a Jorge Pulido en el Huesca-Zaragoza. El portero del Real Zaragoza protagonizó una de las agresiones más salvajes en la historia reciente del fútbol español. En un derbi aragonés marcado por la polémica arbitral y la agónica batalla por no descender de categoría, el Huesca venció gracias al tanto de penalti de Óscar Sielva. El gol del centrocampista local, en un penalti muy protestado por los zaragocistas, dio esperanzas a los oscenses, ahora decimonovenos con 36 puntos, a dos de la salvación que marca el Cádiz. Todo se desató en el tramo final del encuentro, concretamente en el descuento. El colegiado Arcediano Monescillo se dirigía al monitor del VAR para decidir la expulsión de Tasende, jugador del Zaragoza, por darle una patada a Luna.
