España se sube a patinetes y transporte público
El paradigma del transporte personal vive una transformación sísmica. La decadencia del coche privado como rey indiscutible de nuestras ciudades es una realidad imparable. Lo que hace una década parecía utopía, hoy es la norma: los españoles dicen adiós al vehículo propio en favor de opciones más ágiles, sostenibles y económicas. El impacto es inmediato y visible en nuestras calles.
Esta tendencia no es un capricho pasajero. Responde a presiones económicas, medioambientales y urbanísticas que ahogan los núcleos urbanos. El V Observatorio de la Movilidad Sostenible, organizado por Grant Thornton junto a la Fundación Ibercaja y Mobility City, ya apuntaba a esta dirección. Sin embargo, la velocidad con la que se materializa supera las previsiones más optimistas (o pesimistas, según se mire).
Patinetes y metro: los nuevos dueños de la calle
Patinetes eléctricos, bicicletas compartidas y un renovado interés por el transporte público son los nuevos protagonistas. Las flotas de 'sharing' se multiplican, conquistando aceras y aparcamientos antes reservados para coches. Las administraciones públicas, conscientes de esta marea, impulsan infraestructuras dedicadas: carriles bici que conectan barrios, zonas de bajas emisiones que restringen el acceso de vehículos contaminantes y una apuesta decidida por modernizar las redes de autobuses y metro.
Las cifras, aunque en evolución, reflejan este cambio de chip. Cada vez más ciudadanos optan por soluciones de movilidad como servicio (MaaS, por sus siglas en inglés). Integran en una sola aplicación el acceso a transporte público, vehículos de alquiler y sistemas de movilidad compartida. La comodidad de no tener que preocuparse por el aparcamiento, el seguro, el mantenimiento o el combustible, sumada a la conciencia ecológica, está haciendo mella en la movilidad en España sin coche.
Ciudades 'low-car': ¿qué hacemos con los parkings?
Este giro copernicano no está exento de desafíos. La gestión del espacio público se reconfigura: ¿qué hacer con los miles de aparcamientos que quedarán obsoletos? ¿Cómo integrar de forma segura y eficiente la micromovilidad en el entramado urbano? Las ciudades se enfrentan a la necesidad de repensar su diseño, priorizando al peatón y al ciclista para crear entornos urbanos más amables y menos ruidosos.
Desde el punto de vista económico, la industria automovilística tradicional se ve obligada a reinventarse. La transición hacia la electrificación es solo una parte de la ecuación. La verdadera revolución está en el cambio de propiedad y uso, con nuevos modelos de negocio ligados a la movilidad como servicio, la logística urbana sostenible y la tecnología aplicada al transporte.
El futuro: intermodalidad, digitalización y cero emisiones
El camino hacia una movilidad verdaderamente sostenible y eficiente es complejo, pero la dirección es clara. Las ciudades españolas se encaminan hacia un modelo donde el coche privado de uso individual será una opción minoritaria, reservada para casos muy específicos. La clave estará en la intermodalidad, la digitalización y, por supuesto, la electrificación.
Estaremos atentos a cómo evolucionan las políticas públicas y la oferta de servicios para acompañar esta transición. Lo que es innegable es que la forma en que nos movemos por España está cambiando a una velocidad vertiginosa. El futuro de la movilidad ya ha llegado, y no trae consigo un volante.
Grant Thornton celebró el V Observatorio de la Movilidad Sostenible, organizado junto a Fundación Ibercaja y Mobility City.
