A vueltas con las elecciones

Estas elecciones que se han celebrado el 10 de Noviembre, no dejan indiferente a nadie. Al hecho de que los resultados han dejado un panorama de ingobernabilidad, hay que añadir diversos acontecimientos que en los siguientes días van dejando un panorama desolador.

El primero de ellos fue la renuncia de Albert Rivera como líder de Ciudadanos, a consecuencia de los malos resultados de su partido. Las consecuencias de su renuncia las veremos en días posteriores, ya que van desde buscarle sucesor, hasta renunciar a gobiernos regionales para evitar un gobierno central del PSOE con Podemos, como ya hemos escuchado en declaraciones a distintos líderes regionales de la formación.

Otro de los acontecimientos ha sido el preacuerdo de gobierno entre los socialistas y la extrema izquierda comunista. Y aquí es donde surgen las dudas y las reacciones. ¿Es un acuerdo a término o una jugada maestra de Pedro Sánchez?

En principio no tiene apoyos suficientes para llevarlo a buen puerto, y menos después de haber sabido, que el recuento general iniciado por la Junta Electoral, ha dado como resultado la pérdida de un diputado del PNV, en favor del PP. A todo ello se une las exigencias de los nacionalistas tanto vascos como catalanes, no ya para dar su voto afirmativo, sino incluso para su abstención.

Y por otro lado, están los partidos que no dan su apoyo a este acuerdo. Empezando por los de derechas, PP, Navarra suma y Vox, y siguiendo por partidos independentistas que alegan que hay “presos políticos y exiliados” y se niegan a apoyar a nadie en esas circunstancias. El resto de partidos del arco parlamentario, o no tienen clara su posición o de momento no la hacen pública.

Excepto el brazo armado de la banda terrorista ETA, Bildu, que ya ha dicho que a cambio quiere la plena libertad para 30 terroristas encarcelados, incluso fuera de España.

Con este panorama, hay quien piensa que todo esto es un paripé para obligar al PP, principalmente, a abstenerse en una hipotética investidura. Evidentemente, la postura de dicho partido es tremendamente complicada. Si se abstiene, parte de su electorado no lo entendería y podría cambiar su voto. Si no lo hace, esa postura podría conducir al país a unas nuevas elecciones, lo que tampoco entendería otra parte de su electorado, que podría optar por votar al único partido que va a quedar en la derecha, VOX.

Sea como fuere, el panorama político español se complica, ya que la correlación de fuerzas está muy igualada, y los diversos acontecimientos no sirven para calmar las aguas. Más bien al contrario.

Pero una cosa tengo clara. Si al final Pedro Sánchez es capaz de formar gobierno con los comunistas de podemos, este país tendrá un serio problema. Un problema económico y laboral. Un problema de muy difícil solución, en un contexto de crisis económica, y con un país que todavía no ha terminado de salir de la anterior crisis, provocada por gobiernos de izquierdas que se dicen progresistas.

Esperemos acontecimientos, pero los augurios no son nada buenos. 

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