COVID-19: Jamás miedo, sí respeto y prevención

El miedo, en términos normales es un sistema de defensa, un estado de alerta ante un peligro. Sin embargo, el no vivir, el miedo exagerado o fobia no ayuda nada. Tampoco la excesiva tranquilidad y no ver que conductas inadecuadas crearán un grave problema al autor o autores de esos comportamientos y a los demás. Eso de no va conmigo generará condiciones muy trágicas y sin vuelta atrás. Guardar distancias de seguridad, uso mascarilla, gel higienizarte n impide viajara lugares que nos inspiren confianza.

Es importante desconectar después de una etapa larga de confinamiento done miembros de una familia o parejas apenas se soportan esta situación no arregla la comunicación. Surgen roces y la imposibilidad de irse a otro lado provocaba asfixia emocional. Esos jóvenes inconsecuentes y alguno no tan joven en botellones, en celebraciones, sin respetar distancias, sin mascarillas, fumando. Muy buena idea la del presidente Xunta Galicia de prohibir fumar en la calle y en terrazas si no hay la distancia adecuada y muy aplaudida por el colectivo médico y ejemplo para otras comunidades piensan aplicar la misma ley. No es endurecer la ley para fumadores sino eliminar un importante agente transmisor del virus como es el humo y las partículas y gotas proceden del fumador. Me he quedado con la frase de Núñez Feijóo de que no queremos más cajas de madera.

No queremos más pérdidas vitales. PREVENCIÓN, con mayúsculas. Esa es la clave. Si alguien tiene una herida en planta pie debe curarla y no caminar y aumentar su tamaño o una infección. Es prevenir situaciones sucederán con total seguridad. La situación vivida debería ser nuestra mejor lección para que no se repita. Hospitales saturados, vidas de sanitarios, de afectados, dolor de familias, angustia de la duda e incertidumbre, sin poder acompañar al familiar, sin tomar su mano, sin poder decidir no querer sedación sino curación. Ha sido de una gran magnitud lo sucedido y tampoco podemos obviar a nuestros Policías y Guardia Civiles que perdieron la vida por no disponer de medidas preventivas y mascarillas, por dar su vida en servicio de los demás. Hay que pensar en uno mismo y en los demás porque todos somos sociedad, todos somos miembros de una Nación que debe levantarse de la quiebra emocional y económica, de una guerra. Sí. De una auténtica guerra vivida con vencedores y vencidos, con muertos y vivos, con horror, con terror, sin medios. La desesperación era día a día, minuto a minuto.

POR NOSOTROS. POR VOSOTROS. POR TODOS. PORQUE SOMOS EQUIPO, EQUIPO DE VIDA.

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