¡Alerta en Pedraza! El pueblo que fusiona tecnología agrícola de vanguardia con tesoros románicos ocultos
¡Alerta en Pedraza! El pueblo que fusiona tecnología agrícola de vanguardia con tesoros románicos ocultos

Cuando uno piensa en Pedraza, la mente suele evocar imágenes muy distintas. Por un lado, nos encontramos con la vanguardia de la agricultura del siglo XXI, un despliegue tecnológico sin precedentes en una explotación modelo en Palencia. Por otro, la sorpresa nos lleva a la provincia de Soria, donde un humilde templo románico esconde siglos de historia y devoción. La casualidad de compartir nombre no es lo único que une a estos dos enclaves; ambos representan facetas sorprendentemente contrastantes de la España rural, demostrando que la innovación y la tradición pueden coexistir, a veces, bajo el mismo epígrafe.
En el corazón de Palencia, concretamente en Pedraza de Campos, la explotación AGRIMARCA se erige como un faro de la llamada “Agrotecnología 4.0”. Este enclave, vinculado a ASAJA y parte del prestigioso Catálogo de Estancias Formativas del Programa CULTIVA del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), es un ejemplo palpable de cómo la digitalización está transformando el campo. Con una extensión de 525 hectáreas dedicadas a cereales, forrajes, leguminosas y oleaginosas bajo un sistema de producción integrada, AGRIMARCA no es solo una finca extensa, sino un laboratorio a cielo abierto. Cada fase del proceso productivo, desde la siembra hasta la cosecha y los tratamientos fitosanitarios, está meticulosamente monitorizada y controlada mediante tecnología punta. El objetivo es claro: optimizar cada recurso, minimizar el impacto ambiental y tomar decisiones agronómicas con una precisión milimétrica, basándose en datos objetivos y análisis rigurosos.
Las herramientas que definen a AGRIMARCA son dignas de una película de ciencia ficción aplicada al campo. Sus cosechadoras digitales no solo recolectan el grano, sino que generan mapas detallados de rendimiento y cédulas de pesaje. Estos datos, recopilados sistemáticamente desde 2017, permiten a los agricultores comprender el comportamiento productivo de cada rincón de sus parcelas, identificando zonas de alta o baja productividad y adaptando las estrategias futuras. Pero la tecnología no se detiene ahí. El análisis avanzado del suelo se realiza con el innovador laboratorio portátil Stenon FarmLab, capaz de evaluar en tiempo real parámetros cruciales como los niveles de nitrógeno, fósforo, potasa, el pH y la conductividad eléctrica. Esta información es vital para ajustar la aplicación de fertilizantes y tratamientos, evitando excesos y asegurando que cada planta reciba exactamente lo que necesita. La implementación de maquinaria de dosis variable, tanto en sembradoras como en pulverizadores arrastrados, junto a prácticas como la siembra directa y el mínimo laboreo, subrayan el compromiso de AGRIMARCA con la eficiencia y la sostenibilidad. La propia descripción de la explotación en el catálogo la define como “referente en el proceso productivo”, un lugar donde “toda la temática es digital 4.0”. Este modelo de éxito no solo es reconocido a nivel nacional, sino que también participa activamente en el Programa CULTIVA, una iniciativa que facilita la formación gratuita a agricultores, cubriendo gastos de alojamiento, manutención y transporte, e incluso ofreciendo una compensación para quienes atienden su explotación mientras se forman.
Cambiando radicalmente de escenario, pero manteniendo la sorpresa, nos adentramos en la provincia de Soria. Allí, a unos quince kilómetros al norte de la capital, se encuentra otro Pedraza, un pequeño núcleo rural que guarda un secreto arquitectónico de valor incalculable: la iglesia de San Cristóbal. Lejos de la grandilocuencia de las grandes catedrales, este templo representa la esencia del románico rural puro. Su construcción, datada entre los siglos XII y XIII según la Fundación Santa María la Real, se levanta con la piedra característica de la zona, de pequeñas dimensiones debido a la dificultad para extraer bloques mayores. Los materiales básicos, mortero, cal, arena y agua, dan forma a una estructura que, a pesar de su aparente sencillez, cautiva a los amantes del patrimonio. Inscripciones antiguas y un cementerio anexo, cuidadosamente conservado, añaden capas de historia a este lugar. La visita de aficionados al románico, como Ángel Lorenzo, José Manuel Ruiz, Maribel Zapatero y Elena Jiménez, evidencia el valor de este patrimonio menos conocido. La historia de Pedraza (Soria) también se entrelaza con la repoblación de la zona, con gentes que llegaron de lugares como Ayllón, Puebla o Arévalo, trayendo consigo sus fueros y tradiciones. La festividad de San Cristóbal, el 10 de julio, que antaño marcaba la fiesta grande del pueblo, se trasladó a principios de septiembre, manteniendo viva la conexión con sus orígenes.
La coexistencia de estos dos Pedraza, uno sinónimo de la más alta tecnología agrícola y otro custodio de un tesoro románico, es un recordatorio fascinante de la riqueza y diversidad del paisaje español. Ambos son ejemplos de cómo el mundo rural, lejos de ser estático, se reinventa constantemente, ya sea abrazando el futuro digital o preservando el legado del pasado con esmero. La provincia de Palencia y la de Soria, a través de sus respectivos Pedraza, nos muestran que la innovación y la historia pueden ir de la mano, ofreciendo experiencias únicas y sorprendentes a quienes se aventuran a descubrirlas.
