Laporta vive el agónico triunfo del Barça en Newcastle desde su sofá: sushi, nervios y un penalti de infarto

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El expresidente del FC Barcelona, Joan Laporta, ha optado por una estrategia inusual para seguir los partidos cruciales de su equipo durante su actual campaña de reelección. Lejos del bullicio del palco del Spotify Camp Nou, donde solía ocupar su icónico asiento azul, Laporta ha trasladado su centro de operaciones a su ático en la Diagonal de Barcelona. Siete partidos han transcurrido desde que dimitió el 9 de enero, y cada encuentro fuera de casa se ha convertido en un evento íntimo y cargado de emoción, vivido desde la comodidad de su salón.
La rutina de Laporta en los días de partido es sagrada. Tras una mañana repleta de entrevistas y actos de campaña, el expresidente se reserva un espacio para la siesta, un momento de calma antes de que ruede el balón. La ida de los octavos de final de la Champions League en Newcastle no fue la excepción. Su entorno confirma que, aunque acude a los partidos en el Camp Nou, su asiento ya no es fijo, adaptándose a la dinámica de socio. Sin embargo, para los encuentros a domicilio, su casa es su estadio.
El salón de Laporta se convierte en un santuario. Allí, solo en uno de los dos sillones designados, vive cada minuto con una intensidad palpable. Su equipo de campaña respeta escrupulosamente estas tardes, liberándole de compromisos para que pueda concentrarse en el partido. La sede electoral, a pesar de su cercanía, queda descartada. Las fuentes cercanas aseguran que en ese ambiente, el Laporta aficionado y pasional “se pone muy nervioso”, una emoción que prefiere canalizar en la intimidad de su hogar, acompañado a menudo por su amigo íntimo y exdirectivo responsable del fútbol femenino, Xavi Puig.
La tensión se palpaba en el ambiente de su ático mientras el equipo de Hansi Flick se enfrentaba al Newcastle en la ida de los octavos de la Champions. La alineación presentada por el técnico alemán incluía el regreso de jugadores clave como Pedri, Fermín, Raphinha y Lewandowski, quienes habían descansado en el último encuentro de Liga contra el Athletic Club. En la defensa, la ausencia de Eric García dio paso a Ronald Araújo en el lateral derecho, completando un once con Joan García; Araújo, Pau Cubarsí, Gerard Martín, João Cancelo; Marc Bernal, Pedri; Lamine Yamal, Fermín López y Raphinha, con Lewandowski como referencia en ataque.
El partido fue una auténtica batalla, una ‘jaula de leones’ como se describió la defensa del Athletic en su anterior encuentro, y el Newcastle no se quedó atrás. Las defensas se impusieron durante gran parte del encuentro, dificultando el juego ofensivo de los azulgranas. Sin embargo, la entrada de Pedri al terreno de juego revitalizó al equipo. El canario, con su visión de juego característica, tejió un pase exquisito que encontró a Lamine Yamal. El joven extremo, con la serenidad de un veterano, conectó un disparo imparable que se coló por la escuadra, desatando la euforia.
La celebración en el ático de Laporta fue, como no podía ser de otra manera, efusiva. El penalti transformado por Lamine Yamal en el último suspiro, que selló la agónica victoria, provocó una explosión de júbilo. El expresidente, fiel a sus manías, vivió el momento con la misma pasión que cualquier aficionado, pero con la perspectiva de quien conoce la complejidad del club. Tras el pitido final, y como es costumbre, Laporta se comunicó vía mensaje con Deco y el propio Hansi Flick, compartiendo la alegría del triunfo y seguramente analizando los próximos pasos en esta ilusionante campaña europea.
