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¡Sorpresa total! Wadith Manzur y Karen Manrique: ¿Adiós a sus curules antes de empezar el próximo periodo?

Imagen ilustrativa de Wadith Manzur y Karen Manrique

La política colombiana se sacude ante la inesperada orden de captura emitida contra los congresistas Wadith Manzur y Karen Manrique, quienes acaban de asegurar su reelección para el próximo periodo legislativo. La novedad, que ha tomado por sorpresa a propios y extraños, plantea un escenario inédito y genera una pregunta clave: ¿qué pasará con sus curules, especialmente ahora que ya fueron elegidos para un nuevo cuatrienio?

La figura de la «silla vacía» se cierne como una sombra sobre los escaños que Manzur y Manrique deberían ocupar a partir del 20 de julio. Según lo estipula el artículo 134 de la Constitución Política de Colombia, la pérdida de la curul y la imposibilidad de ser reemplazado se aplica en casos de condena por delitos comunes relacionados con pertenencia, promoción o financiación a grupos armados ilegales o actividades de narcotráfico, así como delitos dolosos contra la administración pública. En el caso de Manzur y Manrique, la orden de captura se relaciona con investigaciones que podrían encajar en estas categorías, abriendo la puerta a la aplicación de esta drástica medida.

Sin embargo, el quid de la cuestión reside en la interpretación y aplicación de esta norma para el periodo legislativo que aún no ha comenzado. La Constitución es clara en que quienes sean condenados por ciertos delitos no podrán ser reemplazados. La duda que ahora surge es si esta sanción afectará únicamente el tiempo restante de su actual periodo (que ya concluyó formalmente con la elección de nuevos congresistas) o si se extenderá para impedirles posesionarse y ejercer en la curul para la que acaban de ser elegidos, que va de 2026 a 2030. Manzur, por ejemplo, ascendió de la Cámara de Representantes al Senado, lo que añade una capa adicional de complejidad a la situación.

La senadora Angélica Lozano, quien no continuará en el Congreso, ha sido una de las voces que se ha referido a esta delicada situación, sugiriendo que la interpretación de la ley podría ser determinante. La incertidumbre es palpable, y las autoridades electorales y judiciales se enfrentan al reto de definir el alcance de la sanción.

Para comprender mejor las implicaciones, es útil revisar algunos precedentes. El caso del exsenador liberal Mario Castaño es particularmente relevante. Castaño fue capturado en junio de 2022, a poco más de un mes de finalizar su periodo legislativo. Aunque fue condenado posteriormente a 15 años de prisión por delitos como concierto para delinquir, peculado por apropiación e interés indebido en la celebración de contratos, y se determinó que había tejido una red criminal, su curul no fue ocupada y la figura de la «silla vacía» no se aplicó de forma retroactiva a su periodo ya casi finalizado. No obstante, su condena sí tuvo consecuencias legales y económicas significativas.

Otro caso que ha marcado la discusión es el de Aída Merlano, cuya situación también generó debates sobre la pérdida de investidura y las consecuencias legales de sus acciones. Si bien los detalles específicos de su caso difieren, ambos escenarios subrayan la complejidad de aplicar las normas sobre pérdida de curul y las implicaciones para la representación política.

La pregunta fundamental que queda abierta es si un congresista puede perder su curul sin una condena judicial firme. Si bien en muchos casos se requiere una condena, investigaciones en curso o medidas de aseguramiento pueden llevar a suspensiones temporales. Sin embargo, la aplicación de la «silla vacía» para un periodo electo pero no iniciado, como parece ser el caso de Manzur y Manrique, representa un terreno jurídico y político poco explorado en Colombia, cuyo desenlace mantendrá en vilo al país.

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