Loles León se estrena en La 2 con ‘Zero Dramas’ y desata la polémica: ¿Un feminismo de usar y tirar?
La veterana actriz Loles León ha aterrizado en La 2 con su nuevo programa, ‘Zero Dramas’, y el estreno ha sido todo menos discreto. Desde el primer minuto, el espacio prometía ser un soplo de aire fresco, pero ha acabado generando más controversia que debate constructivo, especialmente por su particular enfoque de la temática feminista y la inesperada presencia de ciertos invitados que han marcado el tono inicial.

El arranque del programa ya anticipaba que no sería una emisión convencional. La propia Loles León, a sus 75 años, se ponía al frente de un formato que mezcla conversación, humor y participación del público, prometiendo abordar temas sociales de actualidad con su característico estilo directo y sin filtros. Sin embargo, la mesa de debate inicial provocó estupor al descubrir a Santiago Segura, director de la saga ‘Torrente’, desarrollando un discurso que algunos han calificado de «filosofeminista», pero que para muchos resultó un ejercicio de indulgencia para poder soportarlo. Junto a él, completaban la tertulia la creadora de contenido Marina Rivers, la modelo Alba Carrillo y la actriz Petra Martínez, un elenco que, según las críticas, evidenciaba «sinergias de amiguismo» y un criterio de selección más enfocado en la representación por edades que en la profundidad del debate.
La crítica más contundente apunta a que el programa reproduce un patrón ya visto en formatos que se autodenominan feministas pero que, según los observadores, acaban siendo dirigidos y concebidos por hombres. Esta dinámica, señalan, lleva a una caricaturización y simplificación del mensaje, donde la etiqueta editorial se convierte en una mera apariencia. El feminismo de ‘Zero Dramas’ se limitaría, según esta visión, a tratar temas tradicionalmente asociados a la feminidad, como la presión estética, la maternidad, la menopausia o el machismo, pero siempre con un tono supuestamente fresco y divertido que, en la práctica, resulta superficial y cargado de tópicos.
En medio de este aluvión de temas, Loles León aprovechó para desmentir públicamente un rumor que, según ella, no debería haber causado tal revuelo: una supuesta vaginoplastia. La actriz, fiel a su estilo desinhibido, quiso aclarar la situación ante la audiencia, aunque la relevancia de la noticia para el conjunto del programa quedó en entredicho.
La estructura del programa ha sido uno de los puntos más criticados. ‘Zero Dramas’ ha sido calificado como un formato precipitado y terriblemente editado, con un planteamiento caótico, una fragilidad estructural evidente y una superficialidad que deja poco espacio para la reflexión. La sensación general es la de un programa que, a pesar de sus buenas intenciones, cae en las inercias y la insustancialidad que a menudo caracterizan a la televisión actual, más preocupada por llenar parrillas que por ofrecer contenidos verdaderamente interesantes y con sustancia. El «drama» que se vivió, según algunos análisis, no fue tanto el de los temas tratados, sino el de la propia televisión contemporánea.
