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«Soy un nepopadre encantado» con el éxito de mis hijas

Eduard Farelo, un nombre que resuena en el cine, la televisión, el teatro y el doblaje español, ha decidido dar un paso al frente y hablar de un tema que, curiosamente, le ha catapultado a primera línea de la atención mediática: el éxito de sus hijas. Lejos de mostrar recelo, el actor se declara abiertamente un "nepopadre encantado", orgulloso de que tres de sus cinco hijos hayan triunfado en el competitivo mundo artístico. "Soy consciente de que ahora muchas veces el interés que hay hacia mi persona se debe a que soy 'el padre de' y eso me hace muy feliz", confiesa Farelo, haciendo referencia directa a Bad Gyal (Alba), Mushkaa (Irma) y Greta.

Pero no se equivoquen, la carrera de Eduard Farelo es mucho más que ser el progenitor de estrellas emergentes. Con más de 30 años de trayectoria a sus espaldas, el actor lleva una vida dedicada a "hacer un poco de todo", una inquietud que él mismo achaca a una hiperactividad "no diagnosticada" de su infancia. "Siempre tengo la necesidad imperiosa de estar haciendo cosas constantemente", admite entre risas, aunque confiesa que le gustaría "tener la capacidad de hacer menos y de hacerlas un poquito mejor".

El teatro que desnuda secretos

Actualmente, Farelo se encuentra sobre las tablas del teatro Poliorama con "Perfectes desconeguts", una comedia que invita a la reflexión sobre la vida privada y los secretos que ocultamos. La premisa es simple pero impactante: un grupo de amigos decide poner sus móviles sobre la mesa durante una cena y leer en voz alta los mensajes y atender las llamadas que reciban. "Apela mucho al espectador, esta cosa entre la vida personal, la vida privada, lo que hacemos público, lo que no, los secretos que guardamos, esa máscara que todos nos ponemos para salir a la calle y quiénes somos en el fondo", explica el actor.

Ante la pregunta de si él guarda secretos en su móvil, Farelo es rotundo: "En mi móvil no creo, pero seguro que guardo secretos en mi vida". El actor va más allá y reflexiona sobre la naturaleza de la verdad: "Considero que a veces hay que mentir en esta vida. Hay verdades que no hace falta decirlas con crudeza y herir a los demás". Lo más valioso que atesora en su teléfono, según desvela, son contactos, fotos familiares, guiones y "muchas tonterías".

"Com si fos ahir": un regalo para la continuidad

En el ámbito televisivo, Eduard Farelo es un rostro familiar para los espectadores de "Com si fos ahir", una serie que ya ha superado su novena temporada y que él espera que se convierta en la "Gent del barri (Eastenders) a la catalana". Para él, esta serie ha sido "un regalo" que le ha proporcionado una continuidad laboral muy necesaria, especialmente "a partir de determinada edad".

A sus 55 años, Farelo tiene claro qué le hace feliz: "Estar bien acompañado, me da igual dónde, tanto en lo personal como en lo profesional". Y en lo personal, está "muy bien acompañado" en su numerosa familia. A pesar de tener cinco hijos, no duda en afirmar que su ilusión, ingenuidad y optimismo innato le permitieron seguir adelante. "Yo con 33 años ya tenía a los cinco, pero en ese momento, movido por la ilusión, la ingenuidad y un optimismo innato pues decidí que íbamos a salir adelante seguro, Y bueno, hemos llegado hasta aquí. La verdad es que no me puedo quejar", asegura.

El clan Farelo: música y lecciones de vida

De sus cinco hijos, tres han seguido la senda artística y se dedican a la música. Farelo confiesa que insistió mucho en que todos pasaran por una escuela de música, "no por una cuestión profesional, sino porque pensaba que era un buen lugar para encontrarse a uno mismo". La familia Farelo se considera un "clan", un "núcleo familiar que se necesita" y que se da "opinión los unos a los otros".

Aunque encontrar momentos para estar todos juntos es cada vez más difícil, los cumpleaños son un "momento sagrado". Al preguntarle cómo ha gestionado el orgullo de ver triunfar a sus hijas sin perder el instinto de protección, Farelo admite un "buah". "Yo la protección ya la intenté con la mayor (Bad Gyal) al principio de su carrera y luego el tiempo me ha demostrado que yo tenía que dejar que ella labrara su propio camino". La lección principal que ha intentado transmitirles es la de la resiliencia ante los altibajos de la vida y la carrera: "Las bajadas también llegan en algún momento y que uno tiene que conservar las ganas de continuar haciendo cosas".

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