Procesión Domingo de Ramos Zaragoza: La fe vence al viento en las Palmas
¡El viento de Zaragoza ha intentado amargar la mañana de Domingo de Ramos, pero la fe ha podido más! Ni las rachas huracanadas ni el cambio de hora han conseguido empañar la esperada procesión de las Palmas. La ciudad se ha volcado, demostrando que la tradición y la devoción son más fuertes que cualquier inclemencia meteorológica.
A las 12:00 horas, con una puntualidad británica que ya quisieran muchos, la plaza del Justicia se ha llenado de cientos de personas. El objetivo: ser testigos de la salida de la procesión de la Entrada de Jesús en Jerusalén. La cofradía, fiel a su cita anual, ha sacado uno de sus pasos más queridos, el de la 'borriquilla', entre vítores y aplausos. Cualquier rayo de sol, por tímido que fuera, se ha sentido como una bendición en esta jornada.
El temporal de viento no frena la tradición
La ventosa mañana de este Domingo de Ramos en Zaragoza parecía querer poner a prueba la fortaleza de sus tradiciones. Sin embargo, la cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén ha demostrado que su compromiso va más allá de las previsiones del tiempo. A pesar de las dificultades, la salida se ha producido a la hora prevista desde la Real Capilla de Santa Isabel de Portugal, congregando a numerosos fieles y curiosos que, abrigados pero firmes, no querían perderse este momento cumbre de la Semana Santa zaragozana.
La imagen de la 'borriquilla', uno de los pasos más emblemáticos y queridos de la ciudad, ha protagonizado la mañana. Su salida, marcada por el sonido de las carracas que llevan más de 60 años resonando en las procesiones zaragozanas, ha sido un recordatorio de la profunda historia y el arraigo de esta celebración. "Esto no solo es dar vueltas", comentaba uno de los cofrades, destacando el valor espiritual y cultural que hay detrás de cada paso.
La cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén, protagonista
La protagonista indiscutible de la mañana ha sido la cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén. Su procesión, que representa la entrada triunfal de Jesús en la ciudad, es uno de los actos más esperados del Domingo de Ramos. La salida puntual, a las 12:00 horas, ha sido un alivio para los cofrades y devotos que aguardaban con expectación. La Real Capilla de Santa Isabel de Portugal ha sido el punto de partida de un recorrido que, a pesar del viento, ha mantenido su esencia y solemnidad.
Víctor Mateo, nuestro fotógrafo en el lugar, ha capturado la emoción del momento, inmortalizando la salida del paso entre las palmas, un símbolo de paz y victoria. La imagen, que ya ha dado la vuelta a la redacción, refleja la tenacidad de una ciudad que se aferra a sus costumbres, incluso cuando la naturaleza intenta ponerles obstáculos.
Más de 60 años de historia y devoción
Las carracas, ese sonido inconfundible que acompaña a esta cofradía desde hace más de seis décadas, han vuelto a hacerse oír este Domingo de Ramos. Son más de 60 años de historia que avalan la importancia de esta procesión en el calendario festivo de Zaragoza. La cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén no solo saca un paso a la calle; saca años de tradición, de fe y de dedicación de sus miembros.
Este año, el desafío del viento ha añadido un ingrediente extra a la ya de por sí intensa jornada. Sin embargo, la respuesta de la ciudad ha sido unánime: no hay temporal que pueda con la devoción. La plaza del Justicia ha vuelto a ser testigo de cómo la fe se impone a las adversidades, un mensaje potente para empezar la Semana Santa.
Zaragoza vive su Domingo de Ramos
Mientras en Zaragoza la procesión de las Palmas desafiaba al viento, en otras localidades como Alcantarilla, la celebración también tomaba protagonismo. Allí, la procesión de la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén, organizada por las hermandades de San Juan Evangelista y la de la Virgen del Primer Dolor, arrancaba a las 19:00 horas. Con tres tronos, incluyendo la popular 'borriquilla', San Juan Evangelista y Nuestra Señora de Las Lágrimas, la procesión recorría las calles de la localidad murciana, demostrando la universalidad de esta tradición.
El Domingo de Ramos es, sin duda, un día para reafirmar la fe y mantener vivas las tradiciones. Zaragoza, con su procesión de las Palmas, ha enviado un mensaje claro: la devoción y la historia no se doblegan ante el viento, sino que se fortalecen. La Semana Santa ha comenzado con fuerza, demostrando que la pasión y la fe siguen moviendo montañas, o al menos, pasos procesionales, a pesar de los temporales.
