La procesión que abraza la inclusión con un recorrido en silencio
Linares se conmovió con un acto de pura empatía durante la procesión del Sagrado Descendimiento. La Hermandad optó por un recorrido en silencio, un gesto que abre las puertas a personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y demuestra que la fe también se vive sin estridencias.
La solemnidad de la tarde en Linares se vio teñida de un significado especial. Mientras el sol declinaba sobre los muros de la Parroquia de Santa Bárbara, la Ilustre Hermandad y Cofradía del Sagrado Descendimiento de Nuestro Señor y María Santísima de las Penas iniciaba su estación de penitencia. Este año, sin embargo, la procesión trascendió lo meramente estético para convertirse en un poderoso mensaje de inclusión y caridad.
Bajo la dirección de su Hermana Mayor, D.ª Carlota García Juanes, los 328 hermanos de la cofradía desplegaron un cortejo de una pulcritud ejemplar. La verdadera noticia, la que resonó en las calles y conversaciones, fue la decisión de recorrer la Calle Espartero en riguroso silencio. Una iniciativa encomiable para que las personas con Síndrome del Espectro Autista (TEA) pudieran experimentar la emoción de la Hermandad sin las barreras del sonido.
La procesión contó con la imponente presencia del grupo escultórico del Santísimo Cristo del Descendimiento, obra de Víctor de los Ríos (1957). Esta pieza, que representa una escena del desenclavamiento, cobró vida propia al avanzar con una majestuosidad que dejaba sin aliento. La Agrupación Musical «Sagrado Descendimiento» acompañó el paso, luciendo un nuevo ceñidor que sustituía al antiguo fajín, un detalle que sumaba a la cuidada estética de la corporación.
El recorrido, que culminó en la Cuesta de San Pedro, se convirtió en un triunfo de la fe y la devoción. Fue un ejemplo de cómo las tradiciones pueden adaptarse para ser más accesibles y humanas. Este acto de silencio, lejos de restarle solemnidad, añadió una capa de profundidad y emotividad a la ya de por sí conmovedora procesión.
La mención de "Santa Bárbara" en diferentes contextos, como un vía crucis hasta una ermita o mercados de diseño en Madrid, subraya la relevancia cultural y espiritual de esta figura y su nombre en diversas regiones de España. Sin embargo, es en Linares donde la devoción a Santa Bárbara se ha manifestado este año de una forma especialmente conmovedora, apostando por la empatía y la inclusión como pilares fundamentales de su celebración.






