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España bajo el yugo de la calima

España amanece teñida de un inquietante color marrón. Una potentísima masa de aire cargada de polvo del Sáhara ha irrumpido con fuerza este lunes, colapsando los cielos en buena parte del país y trayendo consigo temperaturas veraniegas que rozan los 30 grados. La jornada se prevé crítica para la calidad del aire y la visibilidad, con un aviso especial para grupos de riesgo y la posibilidad de lluvias de barro en las próximas horas.

El polvo sahariano ha tomado la península de forma implacable. Tras un fin de semana con cielos despejados y temperaturas inusualmente altas para abril, la realidad meteorológica ha dado un giro radical. La calima, esa fina capa de arena y partículas en suspensión, se ha instalado desde primera hora de la mañana, afectando especialmente al suroeste y oeste peninsular, pero extendiéndose con rapidez a otras regiones.

Pero la calima no viene sola. Este fenómeno viene acompañado de un calor sofocante que nada tiene que envidiar a un mes de julio. Máximas que superarán los 30 grados en numerosas capitales y mínimas que rondarán los 15, creando una sensación térmica de pleno verano. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ya advirtió de que las masas de aire sobre España son "extraordinariamente cálidas", superando registros históricos para estas fechas. La combinación de calor y polvo supone un cóctel peligroso, especialmente para personas con patologías respiratorias o cardiovasculares, niños y mayores, a quienes se recomienda limitar el esfuerzo físico al aire libre y extremar la precaución.

La preocupación aumenta al considerar las previsiones para la segunda mitad de la semana. En algunas zonas, como Granada, se esperan tormentas y lluvias que, arrastrando las partículas de polvo en suspensión, podrían descargar barro. Este fenómeno, conocido como "lluvia de barro", empeora aún más la calidad del aire y puede dejar una desagradable capa de suciedad sobre vehículos y edificaciones.

Las autoridades sanitarias y medioambientales han lanzado avisos en varias comunidades autónomas. En Castilla-La Mancha, por ejemplo, se prevé que el episodio de calima se alargue "dos o tres días más", con niveles de PM10 y PM2.5 que superan los límites informativos. Se aconseja a la población reducir la ventilación de las viviendas y consultar los canales oficiales sobre la calidad del aire antes de realizar actividades al aire libre. La incertidumbre sobre la duración exacta y la evolución diaria del episodio en cada región mantiene en vilo a los ciudadanos, que ven cómo sus cielos se transforman en un lienzo polvoriento y opresivo.

Más allá de la preocupación por la salud, la calima está transformando la fisonomía de nuestras ciudades. Los cielos, habitualmente azules, lucen ahora un tono ocre, y la visibilidad se reduce, afectando a la conducción y a las actividades al aire libre. La recomendación general es clara: precaución, hidratación y, en la medida de lo posible, quedarse en casa o reducir al mínimo la exposición a un ambiente cargado de partículas nocivas.

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