El aeropuerto que se convertirá en el más grande de África y competirá con Atlanta
Etiopía ha dado el pistoletazo de salida a un proyecto faraónico que promete redefinir el mapa de la aviación mundial. El pasado 10 de enero arrancaron las obras del Aeropuerto Internacional de Bishoftu. Esta infraestructura no solo aspira a ser la más grande de África, sino que tiene la audaz pretensión de destronar al Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta como el más transitado del planeta. Un 'megaproyecto' valorado en 12.500 millones de dólares que pone a Etiopía en el centro de la estrategia aeronáutica global.
Bishoftu: La nueva puerta de África que aspira a la gloria mundial
Situado a unos 40 kilómetros de la bulliciosa capital, Adis Abeba, el Aeropuerto Internacional de Bishoftu (BIA) es una declaración de intenciones. Las previsiones son ambiciosas: se espera que, una vez operativo en 2030, gestione un volumen inicial de unos 60 millones de pasajeros anuales. El objetivo a medio plazo es aún más vertiginoso: superar los 100 millones de pasajeros, una cifra que dejaría en pañales a la mayoría de los grandes hubs mundiales.
Ethiopian Airlines, la aerolínea nacional, lidera esta apuesta estratégica con una inversión del 30% de su capital. El Primer Ministro etíope, Abiy Ahmed Ali, lo ha calificado como el “mayor proyecto de la infraestructura aeronáutica” del continente. El diseño, a cargo de Zaha Hadid Architects (ZHA), integra sostenibilidad y conectividad. Estará enlazado con Adis Abeba mediante un tren de alta velocidad. El proyecto contempla la creación de 80.000 nuevos puestos de trabajo, un impulso económico vital para la región.
Un coloso de 12.500 millones de dólares: ambición sin límites
El Aeropuerto Internacional de Bishoftu se concibe como un motor de desarrollo. Su diseño, marcado por las líneas orgánicas de Zaha Hadid Architects, busca la máxima eficiencia operativa y la sostenibilidad ambiental, aspirando a la certificación LEED Gold. La elección de Bishoftu, al sur de Adis Abeba, responde a la necesidad de aliviar la saturación del actual Aeropuerto Internacional Bole.
La inversión de 12.500 millones de dólares subraya la determinación de Etiopía por consolidarse como un actor clave en el transporte aéreo global. Este megaproyecto busca aumentar la capacidad, mejorar la conectividad regional y potenciar el turismo y el comercio. Posiciona a Etiopía como un hub logístico y de pasajeros de primer orden en África.
Más que pasajeros: el impacto estratégico y económico
La construcción del BIA va más allá de cifras de pasajeros. Representa una apuesta decidida por el crecimiento económico y la proyección internacional de Etiopía. La creación de 80.000 empleos directos e indirectos es solo la punta del iceberg. Se espera que el nuevo aeropuerto impulse significativamente el turismo, atraiga inversión extranjera y fortalezca el papel de Etiopía como centro neurálgico para el comercio y la logística en África.
La ambición de Etiopía no se detiene aquí. Mientras el mundo se enfoca en este gigante aéreo, el país africano también ha demostrado una notable capacidad para la acción medioambiental, como evidencian sus esfuerzos de reforestación masiva. Sin embargo, la noticia que ha captado la atención es la del aeropuerto, un proyecto que promete cambiar las reglas del juego en la aviación global.
El peculiar calendario etíope: una curiosidad que añade misterio
Mientras el mundo se maravilla con la magnitud del nuevo aeropuerto, Etiopía mantiene una de sus singularidades más fascinantes: su calendario. A diferencia del gregoriano, el calendario etíope se estructura en 13 meses. Doce de ellos cuentan con 30 días exactos. El decimotercero, el 'Pagume', tiene cinco o seis días, dependiendo de si es año bisiesto. Además, Etiopía se encuentra aproximadamente siete u ocho años por detrás del sistema occidental, debido a una datación diferente del nacimiento de Jesucristo.
Esta peculiaridad temporal, aunque no directamente ligada al proyecto aeroportuario, añade una capa de misterio y fascinación a un país que está marcando su propio ritmo en el escenario mundial. Con su nuevo aeropuerto, Etiopía no solo construye infraestructuras, sino que redefine su futuro y su lugar en el mundo.
