El fracaso que deja a Sánchez sin influencia en Europa
La exministra socialista Leire Pajín ha sufrido un duro revés internacional al no superar la primera ronda de votaciones para un puesto clave en el Consejo de Europa. El intento del Gobierno de Pedro Sánchez de colocarla como número dos del organismo, adjunta al secretario general Alain Berset, se ha saldado con un fracaso rotundo. Esto debilita la influencia española en un órgano crucial para la supervisión de los Estados miembros.
El Ejecutivo de Pedro Sánchez ha visto cómo su ambicioso esfuerzo diplomático, desplegado durante meses por el Ministerio de Exteriores, no ha dado los frutos esperados. La movilización de la red diplomática buscaba contrarrestar informes críticos de instancias como el Grupo de Estados contra la Corrupción (Greco) o la Comisión de Venecia. Estos organismos han emitido análisis sobre el Estado de derecho y la corrupción en España. La intención era ganar influencia para suavizar futuras críticas.
El perfil de Pajín, en el punto de mira
Sin embargo, la candidatura de la exministra ya generaba un considerable debate interno y externo. Críticos señalan que su perfil, a pesar de su recorrido político, carece del peso y la especialización necesarios. Las áreas fundamentales para el Consejo de Europa, como gobernanza institucional, justicia o derechos humanos, no parecen ser su fuerte. Tampoco se considera su especialidad la diplomacia multilateral de alto nivel. Esto habría dificultado su elección frente a otros aspirantes.
La estrategia de Sánchez, estrellada
La estrategia del Gobierno de Pedro Sánchez, que parecía priorizar la lealtad sobre la solvencia técnica, se estrella contra la realidad de la política internacional. El objetivo de utilizar a Leire Pajín para gestionar las críticas sobre la corrupción y el deterioro democrático en España se ve ahora seriamente comprometido. Este fracaso de Leire Pajín deja al Ejecutivo en una posición delicada, mermando su capacidad de influir en las decisiones y en la emisión de informes que atañen a la imagen del país.
El desenlace de esta votación pone de manifiesto las dificultades del Gobierno para colocar a sus protegidos en organismos internacionales. La idoneidad y la experiencia específica han sido puestas en tela de juicio. La ausencia de una figura clave en la cúpula del Consejo de Europa abre un interrogante sobre cómo España gestionará a partir de ahora las críticas y recomendaciones de estas instituciones.
Pajín, suspendida por desconocimiento
Leire Pajín fracasa en su intento de ser la número dos del Consejo de Europa. Cayó en la primera ronda de votaciones para la elección de adjunta al secretario general, Alain Berset. Pajín se postulaba con el apoyo del Gobierno de Pedro Sánchez, que ha realizado un importante esfuerzo diplomático. El fracaso de Leire Pajín supone un nuevo revés para el Ejecutivo español. Aspiraba a ganar influencia en el Consejo de Europa para contener los varapalos de órganos como la Asamblea Parlamentaria, el Greco o la Comisión de Venecia.
Todos ellos señalan su preocupación por la corrupción y el deterioro del Estado de derecho en España. Leire Pajín se examinó junto con otros cuatro candidatos ante el Comité de Ministros. Fuentes diplomáticas explicaron que la exministra fue percibida como la candidata que menos conocimiento demostró sobre la institución. Uno de sus fallos más llamativos fue desconocer el funcionamiento del Banco de Desarrollo del Consejo de Europa. Esto resultó especialmente chocante para varios embajadores, dado que Pajín acumula cargos relacionados con la cooperación internacional.






