La ‘psicosis’ de drones que obliga a Putin a borrar tanques y misiles de su desfile
La Plaza Roja de Moscú será testigo este 9 de mayo de un desfile del Día de la Victoria sin precedentes. Por primera vez en casi dos décadas, Vladímir Putin ha ordenado la ausencia de tanques, misiles y vehículos blindados. Una decisión inédita justificada oficialmente por la 'amenaza terrorista' de Kiev, pero que evidencia la creciente vulnerabilidad de Rusia ante los drones ucranianos y el enquistamiento del conflicto.
Hasta 2022, la sola idea de que Vladímir Putin pudiera prescindir de los vehículos blindados y los sistemas de misiles en la conmemoración de la victoria sobre la Alemania nazi se hubiera antojado impensable. El Día de la Victoria soviética es la festividad más importante de Rusia, el combustible ideológico para la supuesta “desnazificación” de Ucrania y el escaparate mundial de su potencial militar. Sin embargo, la “situación operativa actual”, según el eufemismo del Ministerio de Defensa ruso, ha forzado un cambio radical.
Un desfile militar sin tanques ni misiles: la 'psicosis' por drones que atenaza a Putin
La decisión de que solo marchen columnas de soldados ante la “amenaza terrorista” de Kiev demuestra hasta qué punto se ha enquistado el conflicto y afecta a las ciudades rusas. El Ejército ucraniano ha demostrado en los últimos meses una capacidad de ataque sin precedentes, lanzando drones y misiles de largo alcance que han alcanzado objetivos en territorio ruso con una frecuencia y sofisticación crecientes. Las defensas rusas, a pesar de su despliegue, no siempre logran repeler estos bombardeos.
Desde que Putin optó en 2008 por incorporar el equipamiento militar al desfile del Día de la Victoria, no ha habido un solo año en que no se hayan mostrado los tanques, los sistemas de defensa aérea, los misiles más destructivos y, más recientemente, los drones pesados. El Kremlin utiliza normalmente este evento para exhibir su poderío militar y su influencia mundial, y es una fuente de orgullo patriótico. La ausencia de armamento pesado supone un golpe a esta narrativa de fuerza inquebrantable.
Ucrania fuerza un cambio de rumbo en el desfile de Putin
El portavoz presidencial, Dmitri Peskov, ha justificado la ausencia de armamento alegando que “en el marco de la amenaza terrorista, por supuesto, se toman toda clase de medidas para minimizar los riesgos”. Peskov subrayó que “el régimen de Kiev, que cada día pierde terreno en el campo de batalla, ahora se ha involucrado de lleno en la actividad terrorista”. Una retórica habitual para desviar la atención de las propias debilidades.
Sin embargo, la prensa independiente y diversos analistas militares rusos coinciden en que el motivo real es el miedo a que los drones de largo alcance ucranianos conviertan los vehículos estacionados en zonas abiertas, como la Plaza Roja, en objetivos fáciles. Equipos militares durante los ensayos o incluso en pleno desfile podrían convertirse en blancos de alto valor para Kiev, alterando el cálculo de riesgos del Kremlin. Es la primera vez desde 2007 que la conocida como Parada de la Victoria tendrá lugar sin la presencia de tanques, piezas de artillería y misiles.
A pesar de esta drástica reducción, el Ministerio de Defensa ruso ha confirmado que sí habrá una parada aérea y marcharán militares y alumnos de escuelas castrenses. El desfile, aunque en un formato reducido, sigue siendo un símbolo para el Kremlin. No obstante, la decisión de eliminar el despliegue de armamento pesado marca un punto de inflexión, reconociendo, aunque sea indirectamente, la vulnerabilidad de sus activos frente a una amenaza concreta y la capacidad de Ucrania para llevar la guerra más allá del frente y hasta el corazón simbólico del poder ruso.






