Economía

Fin en 2038 pese a la crisis energética

Cinco años después de sellar su salida definitiva del carbón, Alemania se aferra a su calendario para cerrar la generación eléctrica con este combustible fósil como máximo en 2038. La nación germana, a pesar de las turbulencias energéticas y geopolíticas recientes, mantiene firme su hoja de ruta, aunque los desafíos no son menores. Crisis energéticas, tensiones internacionales y la necesidad de acelerar la implantación de energías alternativas ponen a prueba la estabilidad del plan.

La invasión rusa de Ucrania y la consiguiente crisis energética global, sumadas al cierre nuclear en 2023, han sacudido los cimientos de la política energética alemana. Sin embargo, la fecha límite para el fin del carbón sigue intacta en el horizonte. En agosto de 2026, el gobierno alemán presentará un informe crucial para evaluar el impacto de esta transición en la seguridad del suministro, los precios de la electricidad, las emisiones y las regiones mineras afectadas.

España: Adiós parcial al carbón y centrales en hibernación

Mientras Alemania mira al futuro, España se despide del carbón a medias. En 2026, el país mantendrá dos centrales estratégicas en hibernación por motivos de seguridad de suministro. Una de ellas será la central asturiana de Soto de Ribera, que cesó su producción a mediados de diciembre, y la otra, la mallorquina Es Murteral, que lleva casi un año sin operar. Esta medida busca garantizar la estabilidad del sistema eléctrico ante posibles picos de demanda o incidencias, un resquicio de la era del carbón que, pese a su lenta agonía, aún se resiste a desaparecer por completo.

La historia del carbón en España se remonta a 1881, con la primera central funcionando en Barcelona. Hoy, ese legado se transforma, o al menos se intenta. El Gobierno español impulsa el turismo minero como una vía para revitalizar las comarcas que dependían de la extracción y generación con carbón. A través del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, se busca poner en valor el patrimonio industrial y crear nuevas oportunidades económicas basadas en la memoria y la innovación.

La carrera global por la descarbonización: Nuevos impulsos y desafíos tecnológicos

Hace décadas, el mundo se embarcó en una carrera contrarreloj por la descarbonización. Cada país ha avanzado a su ritmo, con la energía nuclear, el gas, la investigación en hidrógeno y el auge de las renovables como pilares para el adiós al carbón. Sin embargo, la irrupción de la inteligencia artificial y la creciente demanda energética de los centros de datos han añadido una nueva capa de complejidad a esta transición.

En este escenario, China emerge con una propuesta disruptiva: una tecnología que permite convertir el carbón en energía sin emisiones contaminantes. Este avance, desarrollado por la Academia China de Ciencias, propone un proceso electroquímico directo, la celda de combustible de carbón de emisión cero (ZC-DCFC), que elimina la combustión tradicional y, con ella, las emisiones de dióxido de carbono. Lejos de ser una simple quema, el carbón se transforma en una fuente electroquímica de electricidad, redefiniendo el papel de este recurso fósil en la generación energética global.

Alemania mantiene su hoja de ruta contra el carbón

La salida del carbón en Alemania sigue en marcha pese a la crisis energética. Cinco años después de aprobar la ley que fija el fin de la generación eléctrica con carbón en Alemania como máximo para 2038, el país mantiene oficialmente su calendario de eliminación progresiva, aunque enfrenta nuevos desafíos derivados de crisis energéticas, tensiones geopolíticas y retrasos en la construcción de capacidad energética alternativa.

A pesar de estos obstáculos, la transición energética alemana sigue avanzando y el carbón pierde peso de forma constante dentro del sistema eléctrico. Desde la aprobación del acuerdo para abandonar el carbón, Alemania ha atravesado acontecimientos que han transformado profundamente su política energética: la pandemia de COVID-19, la invasión rusa de Ucrania y la crisis energética asociada, el cierre definitivo de sus centrales nucleares en 2023, cambios de gobierno y nuevas tensiones internacionales como el conflicto con Irán.

Todo ello ha puesto a prueba la estabilidad del plan energético, pero no ha modificado oficialmente la fecha límite de salida del carbón. En agosto de 2026 el gobierno alemán prevé publicar un primer informe oficial para evaluar el impacto de la eliminación del carbón sobre la seguridad energética, el precio de la electricidad, las emisiones de gases de efecto invernadero y las regiones mineras afectadas.

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