¡Abril de récord y mayo gélido! España, en jaque por la montaña rusa del clima
El país se enfrenta a un escenario meteorológico extremo. Tras pulverizar récords históricos con un abril abrasador, mayo ha irrumpido con un giro térmico que trae temperaturas inusualmente bajas, desconcertando a propios y extraños y planteando serias dudas sobre la estabilidad climática.
Abril, el mes que quemó España
El pasado abril de 2026 ha pasado a la historia de España como el más cálido registrado hasta la fecha. Datos preliminares de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) confirman que la temperatura media nacional alcanzó los 15,1 °C, superando en una décima el récord anterior de 2023. Algunas zonas experimentaron anomalías de hasta 4 °C por encima de lo normal para la época, un calor inédito en más de un siglo. Estaciones centenarias han registrado su abril más cálido jamás documentado. La persistencia de este calor, especialmente en el centro y norte peninsular, ha sido la tónica dominante. En Navacerrada, la anomalía en la temperatura media de abril rozó los +5.1 °C, el valor más alto desde 1946.
El latigazo térmico de mayo
Pero la calma duró poco. Apenas cruzado el umbral de abril, España ha experimentado un drástico giro térmico. Mayo ha comenzado con un ambiente fresco que ha dejado valores impropios para la época en amplias regiones. Las temperaturas, que el mes anterior parecían no tener techo, ahora se sitúan por debajo de lo normal en muchos puntos. Este contraste ha sido tan acusado que se habla de un auténtico 'latigazo térmico', con desplomes de hasta 15 °C en cuestión de pocos días. La primavera, que debería estar consolidando el calor, se presenta desconcertante.
¿Normalidad o anomalía extrema?
Ante este escenario, la pregunta es inevitable: ¿son normales estas fluctuaciones? Los datos apuntan a que, si bien las temperaturas de principios de mayo son más frescas de lo habitual, no alcanzan niveles excepcionales de frío. Sin embargo, la sucesión de un récord de calor histórico seguido de un enfriamiento tan marcado sí resulta anómala. Este patrón de extremos, cada vez más frecuente, pone de manifiesto la creciente volatilidad del clima en España, un país especialmente vulnerable al cambio climático.
El futuro inmediato: incertidumbre
La situación meteorológica se prevé complicada para los próximos días. Se esperan notables variaciones térmicas que mantendrán la incertidumbre. Si bien el calor extremo de abril parece haber quedado atrás, la entrada de aire fresco y las fluctuaciones constantes dibujan un panorama que nada tiene que ver con una primavera estable. La pregunta que queda en el aire es si este patrón de extremos se va a convertir en la nueva norma.
Irun reparte plantas de invierno ante el clima inestable
Mientras el país lidia con la montaña rusa climática, Irun ha adaptado su tradicional reparto de plantas. El Ayuntamiento de esta localidad guipuzcoana ha llevado a cabo la cuarta edición de su reparto de plantas y flores de la temporada de invierno, trasladando el evento a los soportales del Consistorio para proteger la actividad de las condiciones meteorológicas adversas. Durante hora y media, los operarios municipales entregaron 4.600 ejemplares retirados de parques públicos para dar paso a la nueva vegetación estival.
Especies y segunda vida para la flora urbana
Entre las especies distribuidas destacaron 800 prímulas, 800 nomeolvides, 800 anémonas y 800 papaver, además de 400 ciclámenes y unos 2.000 bulbos de tulipanes. Estas plantas, que pierden su floración con el calor, son utilizadas exclusivamente durante los meses fríos. Al mantener su ciclo vital, los vecinos que acudieron al reparto podrán conservarlas en sus hogares para que vuelvan a florecer durante el próximo invierno y la primavera siguiente. Esta iniciativa forma parte del ciclo de gestión del vivero municipal de Meaka, buscando dar una segunda oportunidad a la flora urbana e implicando a los residentes en el cuidado del medio ambiente local.






