Europa da un golpe sobre la mesa a Sánchez y exige su continuidad hasta 2040
Un terremoto político sacude Moncloa. El Parlamento Europeo ha lanzado un pulso sin precedentes al Gobierno de Pedro Sánchez, exigiendo la continuidad de la Central Nuclear de Almaraz hasta 2040 y tumbando de facto su plan de cierre. Una decisión demoledora que llega en un momento crítico para la estabilidad energética de España y que pone en jaque la hoja de ruta nuclear del Ejecutivo.
La Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo ha dado este martes un paso trascendental en el debate sobre el futuro de la energía nuclear en España. En una reunión cargada de tensión, el órgano parlamentario aprobó un informe que reclama, sin tapujos, reconsiderar el cierre previsto de la Central Nuclear de Almaraz, ubicada en la provincia de Cáceres. Este documento no es un mero formalismo; es un grito de alerta desde Bruselas que el Gobierno español no puede ignorar.
Europa desafía el cierre nuclear de Sánchez
El informe votado este miércoles es el resultado de una misión de ocho eurodiputados que visitaron Almaraz el pasado mes de febrero. Su conclusión es rotunda: la central nuclear es vital para garantizar la estabilidad de la red, la transición energética y, lo más importante, proporciona oportunidades reales para la economía y el empleo local. Un jarro de agua fría para quienes defienden el apagón nuclear sin evaluar las consecuencias reales.
Los eurodiputados son claros: cualquier decisión sobre la clausura de Almaraz debe fundamentarse en una evaluación de impacto “rigurosa y transparente”. Es decir, nada de decisiones ideológicas a la ligera. Exigen que se tengan en cuenta las implicaciones económicas, sociales y energéticas, no solo para Extremadura, sino para el conjunto del sistema eléctrico español. El cierre de Almaraz, cuya primera orden está prevista para noviembre de 2027, supondría consecuencias negativas directas para la seguridad del suministro y la estabilidad de la red.
Almaraz, clave para la seguridad y el empleo en España
El respaldo del Parlamento Europeo a la continuidad de Almaraz hasta 2040 no es un capricho. El informe alerta del impacto económico, social y energético que tendría su cierre. La central extremeña no es un actor menor; representa alrededor del 7% de la generación eléctrica nacional y sostiene cerca de 4.000 empleos, directos e indirectos, en la comarca del Campo Arañuelo. Hablamos de miles de familias y de la viabilidad de una región entera.
Las recomendaciones de Bruselas al Gobierno español son directas y sin rodeos: suspender el cierre planeado de la central, autorizar la prórroga de su vida útil hasta, al menos, el año 2040 y evaluar la viabilidad de nuevas ampliaciones. Además, se insta a Moncloa a mantener un “diálogo eficaz con todas las partes involucradas” y a entender que cualquier decisión de esta magnitud tiene “importantes consecuencias socioeconómicas y medioambientales” que no pueden pasarse por alto.
Aunque el informe tiene un carácter no vinculante, su peso político es innegable. Supone un pronunciamiento claro y contundente de Bruselas a favor de una instalación considerada estratégica. La pelota está ahora en el tejado del Gobierno de Sánchez, que deberá decidir si atiende las advertencias de Europa y reconsidera su política energética, o si se mantiene firme en un camino que, según el Parlamento Europeo, podría tener consecuencias desastrosas para España.





