Iñaki Gabilondo destapa la ‘dictadura’ y sacude la actualidad tras su aparición en ‘El Intermedio’
Iñaki Gabilondo, el veterano periodista que ha marcado una era, ha vuelto a situarse en el centro de la actualidad. Su participación en el 20 aniversario de ‘El Intermedio’ ha generado expectación, pero sus contundentes declaraciones sobre la dictadura y la salud democrática de España han desatado un auténtico terremoto.
La noticia de su presencia en el especial de ‘El Intermedio’, que celebra dos décadas en antena con un evento en directo desde el Florida Retiro, ya era un plato fuerte. Compartiendo cartel con figuras como Ana Belén, Víctor Manuel y Kiko Veneno, Gabilondo prometía una noche memorable. Sin embargo, lo que realmente ha resonado son sus reflexiones más recientes, demostrando que, a sus 83 años, su voz sigue siendo necesaria e incómoda.
Gabilondo: el testigo privilegiado que no calla sobre la dictadura
El periodista se define a sí mismo como un “testigo privilegiado” de la historia reciente de España. Durante una reveladora conversación con Aimar Bretos en ‘La Noche de Aimar’, Gabilondo recordó cómo vivió de primera mano episodios que moldearon el país. “Cuando Franco murió yo tenía 36 años y tres hijos. Esa etapa me la sé bien”, sentenció, subrayando que su generación atravesó momentos decisivos en plena madurez vital.
Su testimonio es una bofetada a quienes intentan reescribir el pasado. Gabilondo ha visto acontecimientos clave “cuando estaban en fase de construcción” y se siente “satisfecho” de cómo se posicionó ante ellos. Con ironía, aseguró que “no le gustó ETA desde el principio” y, en cambio, “confió en el talento de los Beatles desde sus primeras etapas”.
Pero la bomba estalló cuando la conversación giró hacia el presente político. La pregunta sobre qué siente al escuchar el término “dictadura” aplicado al contexto actual provocó una respuesta fulminante: “Me pongo nervioso y me enfado”. Para Gabilondo, banalizar la dictadura es un peligro inaceptable, una irresponsabilidad que blanquea un periodo oscuro y doloroso de la historia de España. Su postura es clara y rotunda: no hay espacio para la equidistancia ni para el olvido interesado.
El contexto de esta entrevista, con Aimar Bretos al frente de ‘Hora 25’ de la Cadena Ser, añade relevancia. Bretos, a sus 38 años, dirige un programa con 50 años de historia y ha sido reconocido con premios como el Premio Iñaki Gabilondo y el Premio Ondas. Su capacidad para conducir una conversación tan profunda con Gabilondo demuestra el peso de un periodismo comprometido.
La llamada de atención de Gabilondo sobre la democracia y el periodismo
Las reflexiones de Gabilondo van más allá de la memoria histórica. Son un espejo de la España actual, un país con un sistema democrático “visiblemente desgastado”, un “ruido mediático ensordecedor” y unas “luchas políticas estériles” que, según el periodista, reflejan la escasa talla de muchos de nuestros representantes. Escuchar su voz se convierte en una necesidad imperiosa.
El periodista también abordó la situación de los medios de comunicación. “Los medios están nadando en ese mismo mar; no están observando el asunto desde arriba, son peces de esa agua”, explicó, haciendo hincapié en las dificultades económicas. Sin embargo, diferenció entre las estructuras empresariales y la esencia del periodismo. “El periodismo, no las empresas, tiene una salud envidiable. Lo que no la tiene son las estructuras económicas tradicionales que lo sostenían, esas sí están temblando”.
Esta distinción es crucial. Gabilondo defiende que la función del periodismo sigue siendo vital, especialmente cuando “hay mucha gente haciendo cosas vestidas de periodismo” que no lo son. Para él, la honestidad, la cercanía, la coherencia y la credibilidad son pilares innegociables que los periodistas deben aplicar a su trabajo diario.
La aparición de Iñaki Gabilondo en ‘El Intermedio’ y sus declaraciones son un recordatorio potente de la importancia de la memoria, la ética periodística y la defensa de la democracia frente a cualquier intento de manipulación o blanqueamiento. En un país convulso, la voz de Gabilondo se alza como un altavoz incómodo, pero imprescindible para entender la actualidad.






