Bolaños lanza 180 leyes para desafiar el fin de legislatura
"Esta legislatura suma y sigue". Con esta contundente afirmación, el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, ha querido zanjar cualquier debate sobre la continuidad del Gobierno. Ha anunciado un ambicioso plan normativo para 2026 que incluye casi 180 nuevas iniciativas legislativas. Supone un pulso directo a la percepción generalizada de que el Ejecutivo de Pedro Sánchez no logrará agotar su mandato, una idea que ya comparte más de la mitad de los españoles. La legislatura se define en esta confrontación.
Bolaños, visiblemente satisfecho tras la aprobación del Plan Anual Normativo en el Consejo de Ministros, ha insistido en la "razonable estabilidad parlamentaria" del país. El ministro ha defendido que, a pesar del "esfuerzo enorme" y la "tarea hercúlea" que supone forjar mayorías, el Gobierno ya ha aprobado 62 leyes. Entre ellas, ha enumerado dos reformas constitucionales, diez leyes orgánicas, dieciocho leyes ordinarias y 32 reales decretos ley ya convalidados. Para 2026, el plan contempla otras 10 leyes orgánicas, 38 leyes ordinarias y 131 reales decretos.
Lo que en un principio nació como un instrumento técnico para dar previsibilidad a empresas y administraciones, el Plan Normativo Anual ha mutado en una herramienta claramente política. Su objetivo ahora es ordenar prioridades, coordinar ministerios y, sobre todo, proyectar una imagen de capacidad de gobierno en un contexto parlamentario frágil. Es una estrategia para intentar disipar la creciente sensación de interinidad que asola a la Moncloa.
La Cruda Realidad: Media España duda de la Moncloa
Mientras el Gobierno se esfuerza en transmitir un mensaje de continuidad, la presión política no deja de aumentar. La percepción ciudadana se consolida: la legislatura podría no llegar viva hasta 2027. Un reciente sondeo de Hamalgama Métrica para Vozpópuli lo deja claro: el 50,8% de los españoles considera que Pedro Sánchez no conseguirá agotar el mandato.
El desgaste derivado de las constantes tensiones parlamentarias, la extrema dependencia de socios independentistas como Junts, ERC, PNV o Bildu, y los escándalos que han golpeado al entorno socialista han abierto un escenario de incertidumbre permanente. Cada votación relevante en el Congreso se convierte en una negociación al límite, un auténtico calvario para un Ejecutivo que gobierna con una mayoría extremadamente ajustada.
La confianza en la resistencia del actual Gobierno se deteriora a pasos agigantados. Aunque desde Moncloa se insista públicamente en la intención de agotar el mandato, la sensación de fragilidad política se ha instalado en buena parte de la opinión pública. Esta ya contempla con naturalidad un posible adelanto electoral antes de la fecha prevista.
Oposición y Socios Presionan al Gobierno
La oposición no ha tardado en reaccionar a esta estrategia gubernamental. La portavoz de Unidas por Extremadura, Irene de Miguel, ha denunciado que esta es la legislatura con menos miembros por comisión. Lo considera "una manera de intentar silenciar a la oposición". De Miguel ha puesto el ejemplo de su grupo, que con siete diputados tiene solo un miembro por comisión. En la legislatura anterior, Vox, con cinco, contaba con dos. Una maniobra que, a su juicio, busca impedir el "trabajo de fiscalización" de la labor del Gobierno.
Las tensiones no solo vienen de fuera. En el seno de la propia coalición, Sumar ha escenificado un inusual cierre de filas en plena fricción con el PSOE. El mensaje es claro: la batalla por los derechos, con el decreto de vivienda en el centro de la diana, se va a librar en la calle. La propia vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, ha admitido diferencias con los socialistas. Señala que, aunque coinciden en el diagnóstico, no lo hacen en el "abordaje" de cuestiones clave. Esta movilización se presenta como crucial tanto para el devenir de la legislatura como para la revalidación del Gobierno de coalición.
Así, mientras el ministro Bolaños proclama un "suma y sigue" con 180 nuevas leyes, la realidad política se empeña en recordar que la legislatura pende de un hilo. La mitad de los españoles esperan su fin, mientras la oposición y los propios socios aprietan las tuercas al Ejecutivo.
Moncloa busca estirar la legislatura hasta el límite con un plan para mantener el ritmo normativo, a pesar de las dificultades.






