El debate interno de EH Bildu sobre su modelo policial divide a la militancia
EH Bildu se encuentra en medio de un fuego cruzado interno y externo por su modelo policial. Apenas 15 años después de su legalización, la formación abertzale se enfrenta a un debate tan intenso como divisivo sobre el papel de la Ertzaintza, especialmente tras impulsar acuerdos para reforzarla que incomodan a sectores de su propia militancia. La referencia explícita a «nuestra policía» en el reciente pacto contra los ciberdelitos, rubricado junto a PNV y PSE, ha puesto de manifiesto las profundas contradicciones de una formación que busca consolidar un papel transversal en la política vasca.
El Pacto que Revuelve las Bases de Bildu
El acuerdo para dotar de más recursos a la Ertzaintza, enfocado en la lucha contra la ciberdelincuencia, ha destapado la caja de Pandora en EH Bildu. Si bien la coalición ha insistido históricamente en defender un modelo policial alternativo, el actual impulso a la Ertzaintza, a la que ahora se refiere como «nuestra policía», genera un fuerte rechazo entre las bases más críticas. Este movimiento, que busca reforzar un papel institucional y transversal, choca frontalmente con las visiones más puristas de una parte de la izquierda abertzale.
La ciberdelincuencia ya representa el 20% de los delitos cometidos en Euskadi, habiendo pasado de 9.000 a 28.000 casos en solo ocho años. Esta alarmante cifra, difundida por la propia coalición, ha servido como argumento para reclamar un enfoque «integral» y moderno de la seguridad pública, combinando prevención, innovación y responsabilidad. Sin embargo, para muchos dentro de la formación, este giro supone un abandono de principios fundacionales.
La Disidencia Juvenil y las Cicatrices del Pasado
El debate sobre el modelo policial no es nuevo y bebe de las tensiones internas que surgieron tras el giro estratégico de la izquierda abertzale y su legalización hace 15 años. Movimientos como GKS (Gazte Koordinadora Sozialista), surgido de la disidencia con Sortu, han convertido en su principal caballo de batalla la crítica a la institucionalización y a la deriva «burguesa» de la formación. Estos grupos ven en el apoyo a la Ertzaintza una traición a los ideales de la lucha popular.
La historia de la izquierda abertzale está marcada por estos debates. Tras el fin de la actividad terrorista de ETA en 2011 y la posterior legalización de Sortu y la conformación de EH Bildu, se consumó un giro estratégico que, si bien permitió a la coalición ganar presencia institucional, no fue aceptado por todos. Las críticas a la institucionalización y la presión policial y judicial abrieron la puerta a disidencias, muchas de ellas con escaso recorrido, pero que hoy resurgen con fuerza en el debate sobre las fuerzas de seguridad.
Incidentes que Avivan la Llama
Las recientes actuaciones de la Ertzaintza en Azpeitia y Vitoria-Gasteiz han servido como catalizador para reavivar este debate. EH Bildu ha exigido una «revisión y una reforma en profundidad del modelo policial», criticando actuaciones que considera desproporcionadas y alejadas de los principios democráticos. La coalición ha señalado intervenciones como la irrupción en un recinto festivo en Azpeitia o la carga contra una acampada pacífica en Vitoria como ejemplos de un modelo policial inaceptable, mostrando así visiones antagónicas con partidos como el PP.
El propio Arnaldo Otegi ya planteó hace algo más de un año la posibilidad de animar a las bases a ingresar en la Ertzaintza para «cambiar la institución desde dentro». Una propuesta que, según la cobertura disponible, generó un rechazo inicial considerable. El debate, sin embargo, está lejos de cerrarse y promete seguir agitando los cimientos de EH Bildu en su camino hacia la consolidación como alternativa de gobierno en el País Vasco.
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