Economía

¿Agujero de 3.800 millones en febrero? La economía española se tambalea

España se enfrenta a un agujero de 3.800 millones de euros en su balanza comercial durante febrero de 2026. Esta cifra, que revela las tensiones en los intercambios con el exterior, ya se deja notar en el mercado laboral, donde la creación de empleo muestra signos de desaceleración. Las exportaciones, aunque crecieron ligeramente, no han sido suficientes para compensar el imparable aumento de las importaciones.

Los datos son claros: España exportó bienes por valor de 32.100 millones de euros en febrero de 2026, un 1,39% más que el año anterior. Un espejismo, porque las importaciones se dispararon hasta los 35.900 millones de euros, un 1,35% más. El resultado: un déficit comercial que ahonda la preocupación de los analistas y exige medidas urgentes.

El empleo, un espejismo de dinamismo

Este supuesto dinamismo comercial, pese al déficit, se ha querido trasladar al mercado laboral. Las estimaciones hablan de un crecimiento de la afiliación a la Seguridad Social y del empleo EPA en torno al 2,5% respecto a 2024. La tasa de paro, según estas previsiones, continuaría su descenso hasta el 10% en 2026. Sin embargo, la baja productividad por ocupado y la reducción de horas trabajadas por empleado ponen en duda la solidez de estas cifras.

La población extranjera se consolida como el salvavidas de la fuerza laboral, compensando el envejecimiento y cubriendo sectores clave. Pero las previsiones para 2026 apuntan a una suave desaceleración del PIB, lo que podría frenar en seco la creación de empleo. Un futuro incierto que contrasta con las optimistas proyecciones.

Las secuelas de la guerra y la inflación, el lastre de siempre

La sombra de la guerra entre Rusia y Ucrania sigue planeando sobre la economía española. Sus efectos más agudos se vivieron en 2023, pero la crisis energética y la consecuente inflación obligaron al BCE a subir los tipos de interés de forma agresiva. Aunque la crisis energética se moderó, la inflación alimentaria y el repunte del petróleo mantienen la presión.

La desaceleración de la Eurozona y el endurecimiento financiero añaden leña al fuego. Si bien el turismo y la moderación de precios energéticos impulsaron el crecimiento en 2023, la segunda mitad del año ya mostró signos de agotamiento. Inflación y tipos de interés altos: un cóctel explosivo que sigue marcando el presente y el futuro económico.

España navega entre un empleo que parece resistir y un déficit comercial que ahoga. La economía, a merced de factores externos y políticas monetarias restrictivas, exige una vigilancia constante para evitar un aterrizaje brusco.

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