Economía

¿Adiós al polen antes de tiempo? El calor extremo de mayo dispara las alarmas

España se enfrenta a un final de mayo sofocante. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha confirmado que la última semana de este mes será «muy calurosa» en gran parte del país, con máximas que podrían alcanzar los 36 y 38 grados en zonas del interior peninsular. Temperaturas que nada tienen que ver con la primavera y sí con pleno agosto, y que ya activan todas las alarmas, especialmente entre los millones de españoles que sufren alergias al polen. El temor es que este calor extremo adelante el fin de la temporada, pero la realidad es más compleja y la subida de las temperaturas podría tener efectos contrapuestos según el tipo de polen.

El panorama se agrava al considerar que la temporada polínica en España se ha alargado significativamente en las últimas décadas. Un estudio de la Universidad de Córdoba revela que esta duración se ha incrementado en unos 25 días desde los años noventa. Muchos expertos vinculan directamente este fenómeno a la tendencia global de aumento de las temperaturas, una consecuencia directa del cambio climático antropogénico que ya está demostrando sus graves efectos en el clima, los ecosistemas y, por supuesto, la salud pública.

El cambio climático: un cóctel peligroso para la salud

El calor extremo ya no es una amenaza futura, es una realidad palpable. Europa sufrió aproximadamente 62.000 muertes asociadas al calor extremo tan solo en 2024, con España entre los países más afectados. Las altas temperaturas no solo ponen en riesgo la vida de las personas más vulnerables, sino que también actúan como catalizador de otros problemas. El informe Lancet Countdown sobre salud y cambio climático en Europa, elaborado por un consorcio de investigadores de prestigio, subraya cómo el calor favorece la propagación de incendios forestales y la aparición de enfermedades infecciosas de origen tropical en regiones donde antes eran inexistentes.

Además, el informe destaca que el calor en España ha provocado un incremento alarmante de muertes. Entre 2015 y 2024, se estima que el calor causó 130 muertes por cada millón de habitantes, una cifra casi triplicando la registrada en los años 90. Este aumento de la mortalidad ligada a las altas temperaturas es una señal inequívoca de la vulnerabilidad española ante el calentamiento global.

¿Adiós al polen o temporada interminable?

Ante este escenario de calor inusual para la época, surge la pregunta: ¿desaparecerá el polen antes de tiempo? Los alergólogos señalan que un aumento de las temperaturas puede provocar el «agostamiento temprano de las plantas», lo que teóricamente debería reducir la presencia de polen. Sin embargo, la situación no es tan simple. Pedro Ojeda, responsable de comunicación de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), advierte que este alivio no afecta por igual a todos los tipos de polen. Mientras que algunas plantas podrían secarse antes, otras especies podrían prolongar su ciclo de polinización, o incluso adelantarlo, creando un panorama confuso para los alérgicos.

La persistencia de temperaturas elevadas, como las pronosticadas para esta última semana de mayo y principios de junio, podría alterar los ciclos naturales de las plantas de forma impredecible. La combinación de un invierno inusualmente cálido y húmedo, seguido de un final de primavera abrasador, genera un cóctel de condiciones climáticas que dificulta la predicción exacta de los niveles de polen. Lo que sí parece claro es que el cambio climático está redibujando las estaciones y las consecuencias para la salud, como las alergias, son cada vez más intensas y prolongadas.

La AEMET ha confirmado que la última semana de mayo será "muy calurosa" en gran parte de España, con máximas que podrían situarse entre los 36 y los 38 grados en zonas del interior peninsular, temperaturas más propias de pleno verano que de finales de primavera.

Esta previsión, que se prolongará al menos hasta el 1 de junio, ha provocado que exista la posibilidad de que los componentes alergénicos de esta estación del año, sobre todo el polen, puedan verse erradicados antes de tiempo. Esto beneficiaría a los más de ocho millones de españoles que sufren reacciones inmunitarias de este tipo. No obstante, hay que tener en cuenta una serie de matices que pueden llevar la situación de un lado a otro.

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