Vox exige pactos a medida en Andalucía y amenaza con no regalar su apoyo a Moreno
Cuatro días después del 17-M, Vox en Andalucía ha lanzado un ultimátum a Juanma Moreno: no facilitará la investidura sin condiciones y exige al Partido Popular que mueva ficha. La formación advierte que aún no ha iniciado negociaciones y subraya que cualquier acuerdo deberá concretarse por escrito y con plazos ejecutables, marcando un tono de firmeza que pone en jaque al presidente andaluz.
El portavoz de Vox en Andalucía, Manuel Gavira, ha sido claro: su grupo no piensa «regalar» el apoyo para la investidura de Moreno. Emplazó al líder del PP andaluz a abrir formalmente las conversaciones, señalando que la responsabilidad recae en el partido más votado para proponer una hoja de ruta clara. La oferta de Vox no se reduce a un simple respaldo instrumental, sino que busca pactos «medida a medida», con calendarios de ejecución y garantías de cumplimiento. La formación reclama compromisos concretos en políticas sectoriales antes de plantear un acuerdo de investidura, un escenario que recuerda a las negociaciones previas con el PP en otras comunidades.
El precedente de 2018: pactos y cesiones
Gavira recordó el precedente de 2018, cuando Vox apoyó la investidura de Juanma Moreno Bonilla tras un acuerdo que, según su versión, demostró la capacidad de ambas formaciones para llegar a entendimientos. En aquella legislatura 2018-2022, los pactos más importantes fueron el de investidura y los tres presupuestarios. En todos ellos hubo elementos comunes, especialmente en lo relativo a políticas antifeministas y discursos que criminalizan a colectivos vulnerables, como los niños migrantes. Estos acuerdos, que permitieron a Moreno culminar la legislatura, son ahora la base sobre la que Vox pretende negociar, exigiendo que el PP andaluz tome nota de los pactos cerrados en Extremadura o Castilla La Mancha con la formación de Santiago Abascal.
El presidente del PP de Andalucía había insistido por activa y por pasiva durante la campaña en que los ciudadanos tenían que elegir entre la estabilidad y la complicación de obligarle a formar un Gobierno sin que su partido gozara de otra mayoría absoluta. Sin embargo, el recuento electoral del pasado domingo, que dejó al PP a solo dos escaños de la mayoría absoluta, ha abierto un «lío» que, pese a todo, tiene toda la traza de resolverse sin grandes sobresaltos. La única opción viable para la investidura de Moreno es Vox, dado que el bloque de izquierdas se niega a favorecerle.
Moreno busca el gobierno en solitario, Vox exige más
A pesar de la presión de Vox, el equipo de Juanma Moreno tenía asumida la posibilidad de perder la mayoría absoluta y tener que negociar. Sin embargo, su intención firme ha sido siempre la de gobernar en solitario, mediante una alianza parlamentaria con Vox que se traduzca en una abstención a cambio de cesiones programáticas, pero sin la delegación de consejerías. «El resultado es contundente y lo razonable y sensato es respetar lo que la mayoría de los andaluces han dicho: que el PP gobierne en solitario», ha defendido Moreno, quien considera que «no tendría ningún sentido la imposición o la búsqueda de un sillón» por parte de Vox.
La formación de Santiago Abascal, por su parte, no parece dispuesta a ceder fácilmente. Exigen que el Partido Popular mueva ficha y que las negociaciones se concreten por escrito, con plazos y garantías. La advertencia de Vox de que «no vamos a regalar la investidura a nadie porque sería defraudar a quienes nos votaron» resuena con fuerza, poniendo en evidencia la tensa partida que se juega en Andalucía. El partido de ultraderecha reclama que sea el Partido Popular quien dé el primer paso y presente una propuesta clara, dejando claro que no facilitará la investidura sin condiciones.
La situación actual recuerda a las negociaciones previas en otras comunidades, donde Vox ha logrado importantes cesiones programáticas. El presidente andaluz, aunque insiste en gobernar en solitario, se enfrenta a la realidad de necesitar el apoyo de Vox para ser investido. La pelota está ahora en el tejado del PP, que deberá decidir hasta dónde está dispuesto a ceder para asegurar la gobernabilidad de Andalucía, mientras Vox mantiene una postura firme y exige garantías para su respaldo.
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