Economía

¡Bomba! La gasolina se impone y el patinete se hunde: el giro radical de la movilidad en España

El panorama de la movilidad en España está sufriendo un terremoto. Lo que parecía una apuesta segura por el coche eléctrico se tambalea, mientras que la vieja gasolina, esa que dábamos por sentenciada, se niega a morir. Y como colofón, el rey de las ciudades, el patinete eléctrico, empieza a perder su corona a pasos agigantados. Las tendencias recientes apuntan a un cambio de rumbo radical que nadie esperaba.

La gasolina remonta el vuelo

Los datos más recientes revelan un repunte en la venta de vehículos de combustión interna. Tras años de campañas y ayudas destinadas a electrificar la flota, los españoles vuelven a mirar con buenos ojos los motores de gasolina. La incertidumbre sobre la infraestructura de carga, los precios de los vehículos eléctricos y la durabilidad de las baterías parecen pesar más que las promesas de un futuro más verde. Los concesionarios, que habían reorientado sus stocks, ahora se encuentran con una demanda inesperada de modelos tradicionales.

El coche eléctrico, un espejismo

Por el contrario, el coche eléctrico no está cumpliendo las expectativas. Las matriculaciones, aunque siguen creciendo, lo hacen a un ritmo mucho menor del pronosticado. Los consumidores se muestran escépticos ante el desembolso inicial, la autonomía real en condiciones adversas y la red de puntos de recarga, que sigue siendo insuficiente en muchas zonas. Los planes de ayudas, que deberían ser el gran impulso, a menudo se ven lastrados por la burocracia y la lentitud en su aplicación, dejando a muchos potenciales compradores a la espera.

El patinete eléctrico, en caída libre

Pero el declive más pronunciado se observa en el sector de los Vehículos de Movilidad Personal (VMP). El patinete eléctrico, que inundó nuestras aceras y carriles bici hace unos años, está viviendo una auténtica crisis. La falta de regulación clara, los accidentes cada vez más frecuentes y la saturación del espacio público han llevado a muchas ciudades a restringir su uso drásticamente. Las empresas operadoras, que habían invertido fuertemente en flotas, ahora se enfrentan a un mercado en contracción y a una opinión pública cada vez más crítica. La libertad de movimiento que prometían se ha convertido en un dolor de cabeza para muchos.

¿Qué nos depara el futuro de la movilidad?

Este giro inesperado en las tendencias de movilidad plantea serias preguntas sobre el futuro del transporte en España. ¿Estamos ante un freno temporal o ante un cambio de paradigma definitivo? La transición energética en el automóvil es un proceso complejo, y parece que el camino no será tan lineal como se preveía. Lo que sí está claro es que la movilidad del mañana se está redefiniendo a golpe de realidad, y no siempre de la mano de las predicciones más optimistas. Estaremos atentos a cómo evolucionan estos datos, porque el futuro de nuestras calles está en juego.

Grant Thornton celebró el V Observatorio de la Movilidad Sostenible, organizado junto a Fundación Ibercaja y Mobility City.

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