Israel, bajo escrutinio judicial internacional por la guerra de Gaza
La guerra de Gaza ha sumido a Israel en un ciclo legal de denuncias sin precedentes ante la justicia internacional. El Gobierno israelí, que califica la situación de "ataque existencial", se enfrenta a causas en dos instancias clave: el Tribunal Internacional de Justicia de Naciones Unidas (TIJ) y el Tribunal Penal Internacional (TPI). El primero resuelve litigios entre Estados, mientras que el segundo persigue a personas por crímenes de guerra y contra la humanidad.
Intervención de Estados en procesos judiciales
La novedad más impactante reside en la creciente intervención de Estados en los procesos judiciales. Sudáfrica presentó en 2023 una demanda ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por presunta violación de la Convención contra el Genocidio en territorio palestino, fundamentada en la ofensiva militar israelí en la Franja de Gaza tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023. Ahora, Islandia y Países Bajos han realizado su declaración formal para intervenir en este proceso. Ambos países, como Estados parte de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1948, han argumentado que la interpretación judicial de la corte será vinculante para ellos.
El TPI y las órdenes de arresto contra altos cargos israelíes
El proceso ante la CIJ busca que se constate si Israel ha incurrido en genocidio durante la ofensiva en Gaza. La Convención contra el Genocidio es un tratado de 1948 que obliga a todos los Estados firmantes. La intervención de Islandia y Países Bajos, sumándose a otros países que ya han participado, subraya la preocupación internacional por la situación humanitaria y las posibles violaciones del derecho internacional en el conflicto. El Tribunal Penal Internacional (TPI), por su parte, ordenó en 2024 el arresto del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y su entonces titular de Defensa, Yoav Gallant, por crímenes de guerra y contra la humanidad. Recientemente, el ministro israelí de extrema derecha, Bezalel Smotrich, afirmó haber sido informado de que el fiscal del TPI ha solicitado una orden de arresto en su contra, sumándose a la lista de altos cargos israelíes bajo escrutinio.
La postura de Israel ante la justicia internacional
La postura de Israel ante estas instancias judiciales ha sido de firmeza y negación. El Gobierno israelí considera la situación un "ataque existencial" y respondió a las atrocidades de Hamás con una declaración de guerra en Gaza. Históricamente, Israel ha mostrado resistencia a las decisiones de los tribunales internacionales; en 2004, cuando los jueces declararon ilegal el muro que se estaba construyendo en Cisjordania, el Estado israelí "puso todas las trabas posibles", según la cobertura disponible. Esta negativa a reconocer las resoluciones dictadas por ambos tribunales, la CIJ y el TPI, marca un precedente en la relación de Israel con la justicia internacional.
La caracterización del conflicto como un "acto genocida" ha sido mencionada por diversas fuentes, aunque este extremo no ha sido confirmado judicialmente por las instancias internacionales. La escalada de violencia y el sufrimiento de la población palestina en la Franja de Gaza, con cifras de fallecidos que, según autoridades locales, superan las 49.000 personas, han impulsado la condena internacional. La detención de activistas, como Paulina del Castillo Poblano, activista mexicana interceptada en aguas internacionales por fuerzas israelíes, añade complejidad al panorama, planteando interrogantes sobre el derecho marítimo y la respuesta diplomática.
El panorama legal para Israel se torna cada vez más complejo, con la justicia internacional examinando de cerca sus acciones en la Franja de Gaza. Las decisiones que tomen la CIJ y el TPI tendrán repercusiones significativas en el escenario geopolítico y en la propia política exterior israelí, marcando un punto de inflexión en la rendición de cuentas por el conflicto.






