Política

El aviso de Hacienda a los españoles: el efectivo tiene los días contados

El dinero en efectivo, ese viejo conocido que ha reinado en nuestras carteras durante décadas, está viviendo sus últimos estertores. Los pagos con tarjeta y, sobre todo, las transferencias instantáneas a través de Bizum para cantidades ínfimas se han convertido en la norma. Un escenario que el Banco de España observa de cerca y ante el cual ha lanzado un aviso que promete dar mucho que hablar.

Bizum da el salto al comercio físico: el lunes 18 marca el inicio

La revolución digital en los pagos da un paso de gigante. Este próximo lunes, día 18, Bizum se integra de forma definitiva en los pagos físicos en todo tipo de comercios. Muchos establecimientos ya utilizaban esta pasarela para las compras online, pero su desembarco en el 'mundo real' es un impulso sin precedentes para una alternativa de pago que ya está más que asentada. El año pasado, la plataforma gestionó 1.237 millones de operaciones, moviendo 67.700 millones de euros. Una cifra que no distingue si pagas la cena a tus amigos o compras unas zapatillas en tu tienda favorita.

El dilema de Hacienda: ¿Cuándo declarar los ingresos por Bizum?

Este auge de los pagos digitales, especialmente Bizum, plantea una pregunta clave para muchos: ¿cuándo hay que declarar a Hacienda el dinero recibido? La respuesta, según el fisco, se encuentra en la naturaleza del ingreso. Hacienda es clara: quedan excluidos de tributar los cobros entre particulares que no supongan un incremento patrimonial sustancial. Es decir, si vendes un objeto que ya poseías y el beneficio no es considerable, no deberías tener problemas. Sin embargo, esto no exime de la obligación de declarar si el ingreso constituye una ganancia o rendimiento.

Para las operaciones entre particulares y donaciones, Bizum establece límites de 1.000 euros por envío, 2.000 euros diarios y 5.000 euros mensuales. Estas limitaciones, si bien son por seguridad, no impiden el uso generalizado y plantean el desafío de cómo rastrear y gravar ingresos que antes pasaban desapercibidos.

El dinero en cuenta: ¿protegido o embargable?

Mientras tanto, el Tribunal Económico-Administrativo Central (TEAC) ha unificado criterios sobre los embargos de cuentas bancarias. La clave reside en qué parte del dinero en cuenta mantiene la protección legal. Si bien el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) es inembargable, la interpretación de Hacienda ha cambiado: ya no se presume protegido todo saldo reducido al final del mes si se mezclan ingresos de diversa índole. Esto afecta especialmente a quienes viven al límite del SMI o reciben pequeños ingresos extra, que ahora podrían ver su dinero en cuenta más expuesto a embargos.

España, a la vanguardia de los pagos digitales

Los pagos digitales no son el futuro, son el presente, y España tiene la ambición de liderar esta revolución. Hábitos como pagar con el móvil o el reloj ya son cotidianos. El efectivo, que en 2016 representaba el 79% de los pagos, cayó al 59% en 2022, mientras que la tarjeta escaló del 19% al 34% en el mismo periodo. En 2022, el importe total pagado con tarjeta superó por primera vez al pagado en efectivo. España se posiciona como uno de los países donde el metálico pierde más terreno, allanando el camino para un ecosistema de pagos digitales cada vez más robusto y eficiente.

El adiós paulatino al efectivo: una tendencia imparable

La tendencia es clara: el dinero en efectivo se desvanece. La comodidad, la inmediatez y la seguridad percibida de los pagos digitales, con Bizum a la cabeza, están reconfigurando nuestros hábitos financieros. El Banco de España ya advirtió sobre la necesidad de tener un pequeño colchón de efectivo en casa ante posibles emergencias, pero la realidad del día a día apunta en otra dirección. España se encamina a ser un referente en la adopción de nuevas tecnologías de pago, dejando atrás progresivamente el uso del dinero físico.

Hacienda endurece los embargos de cuentas con nóminas y pensiones bajas: así cambia ahora el criterio.

El cambio no modifica la ley ni elimina el carácter inembargable del salario mínimo interprofesional (SMI), pero sí altera cómo interpreta la Administración el dinero que permanece en la cuenta una vez realizados pagos, transferencias o gastos cotidianos.

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