El IPC se estanca en el 3,2% y el IVA de luz y gas sube al 21% el 1 de junio
El Índice de Precios al Consumo (IPC) ha cerrado mayo en el 3,2%, una cifra que se mantiene inalterada respecto a abril. Supone dos décimas menos que el pico registrado en marzo, coincidiendo con el estallido del conflicto en Oriente Medio. A pesar de la incertidumbre global en los precios de la energía, la inflación en España muestra una cierta estabilización. No se observa el traslado directo a la electricidad que se vivió tras la invasión rusa de Ucrania.
Este dato de inflación se publica a escasos días de que decaigan importantes medidas fiscales que han aliviado el bolsillo de los españoles. A partir del próximo lunes, 1 de junio, el IVA del gas natural y la electricidad volverá a su tipo general del 21%. Esta subida pone fin a la rebaja temporal al 10% que el Gobierno había aplicado desde marzo de 2026 como parte de un paquete anticrisis.
El fin de las rebajas fiscales: un golpe al bolsillo
La finalización de la rebaja fiscal en la luz y el gas, reactivada el pasado 22 de marzo, será definitiva. Las medidas de alivio impositivo desaparecen para la electricidad y el gas, aunque se mantendrán para los carburantes hasta el 30 de junio. El impacto en la factura de los hogares españoles será notable: encender la luz y ducharse con agua caliente será significativamente más caro que en los últimos meses.
La subida del IVA del gas natural recupera su tipo general del 21%, poniendo fin a la reducción temporal al 10%. No se trata de una nueva subida de impuestos, sino de la finalización de una medida extraordinaria con cláusula de revisión automática. El IVA reducido en el gas natural fue una respuesta directa del Gobierno al encarecimiento de la energía vinculado a la inestabilidad en Oriente Medio, como parte de un Plan Integral de Respuesta a la Crisis. El IVA del gas se aplica sobre todos los conceptos de la factura: término fijo, término variable (consumo) y costes regulados. Por tanto, el impacto será proporcional al importe total que cada consumidor abone.
Contexto económico: Oriente Medio y previsiones
El estallido de la contienda en el Golfo Pérsico ha traído consigo un encarecimiento de los precios energéticos y de otras materias primas, elevando las presiones inflacionistas que ya arrastraba la economía española. Sin embargo, el tensionamiento de los costes es de menor envergadura que en el momento de la guerra de Ucrania. Según un análisis de Funcas, el ciclo expansivo de la economía española se sustenta en factores internos que podrían mantenerse pese a la contienda. En un escenario central, se prevé un crecimiento del PIB del 2,2% para 2026. No obstante, en un escenario alternativo, consistente con un cierre prolongado del estrecho de Ormuz, el impacto en el PIB sería mucho más acusado, tanto en crecimiento como en inflación.
La economía española se enfrenta así a una nueva prueba de estrés. El punto de partida es relativamente favorable, a tenor del avance del PIB del 0,6% en el primer trimestre. El dato de IPC de mayo, aunque estable, se da en un contexto de incertidumbre que podría verse agravado por el fin de las rebajas fiscales en la energía.
El IPC se mantiene en el 3,2% en mayo antes de que expiren las rebajas del IVA en la electricidad y el gas natural. Los datos de inflación publicados confirman una cierta estabilización del efecto de la guerra en la economía española. A diferencia de lo sucedido con la invasión rusa de Ucrania, no se ha trasladado a los precios de la electricidad.
El dato se conoce cuando apenas quedan unos días para que expire parte de las medidas fiscales aprobadas por el Gobierno, mientras el Ejecutivo se replantea qué alivios mantener más allá del 30 de junio.






