Albert Rivera ya advirtió del ‘Plan Sánchez’ y las confesiones de Iglesias lo confirman
El tiempo ha dado una dimensión profética a las palabras que Albert Rivera pronunció en julio de 2019 en el Congreso de los Diputados. El entonces líder de Ciudadanos acusó a Pedro Sánchez de tener un “plan” para perpetuarse en el poder. Cuatro años después, con un pacto de amnistía que ha reconfigurado el panorama político español y con las resonancias de las últimas elecciones, aquella intervención de Rivera se ha convertido en un hito recurrente en redes sociales y medios digitales, una advertencia que, para muchos, se ha cumplido punto por punto.
En aquel momento, España navegaba en aguas de bloqueo institucional, marcada por unas elecciones generales que no depararon mayorías claras. Fue en este contexto de incertidumbre donde Rivera, desde la tribuna del Congreso, lanzó su pronóstico más audaz: el líder socialista estaba dispuesto a pactar con cualquier fuerza, incluso con los “enemigos de España”, con tal de asegurarse la permanencia en La Moncloa. "Lo suyo es puro teatro, vamos a hablar de su plan", sentenció Rivera, para añadir acto seguido: "El Plan Sánchez es un discurso que no se cree ni usted mientras en la habitación de al lado se reparten sillas con Podemos y cesiones a los golpistas". Pocas semanas después, el PSOE y Unidas Podemos sellaban el acuerdo de coalición que daría forma al Gobierno que hoy conocemos. El “Plan Sánchez”, esa supuesta estrategia de poder para controlar los resortes institucionales y garantizar la continuidad socialista, fue descrita por Rivera con una precisión que hoy resulta escalofriante.
Iglesias destapa la 'trampa' de 2018
Si las palabras de Rivera resuenan ahora con fuerza renovada, las recientes confesiones de Pablo Iglesias han añadido un nuevo y explosivo capítulo a esta narrativa. El exvicepresidente del Gobierno ha asegurado que tanto él como Podemos engañaron deliberadamente al PNV y a Ciudadanos para que la moción de censura de 2018 prosperase, allanando así el camino para que Pedro Sánchez se convirtiera en presidente del Gobierno. Iglesias, lejos de mostrar arrepentimiento, se ha jactado de ser el artífice de “herir de muerte” al Estado Constitucional con esta maniobra.
"Pedro Sánchez de repente se vio presidente del Gobierno sin haber hecho una triste llamada telefónica para pedir apoyos", afirmó Iglesias durante una intervención radiofónica, detallando cómo la estrategia de Podemos se basó en la desinformación y el engaño. "Con el PNV lo que hicimos fue lo siguiente: hablamos con Albert Rivera, y engañamos a Albert Rivera; le hicimos creer que efectivamente era posible que presentáramos juntos una moción de censura de carácter instrumental para convocar elecciones", confesó el líder de Podemos. Según su versión, esta operación, que implicó también la manipulación del PNV y el PDeCAT, fue la clave para llevar a Sánchez al poder, una jugada que, de haber sido plenamente consciente Ciudadanos, podría haber alterado drásticamente el curso de la política española.
El eco de las urnas y la ambición política
El contexto electoral reciente añade una capa adicional de significado a estas revelaciones. Tras cuatro citas con las urnas, los resultados apuntan, con matices, a una misma dirección: un objetivo cumplido para el PP, a pesar de que Juanma Moreno no lograse la mayoría absoluta en solitario, y un desgaste considerable para el PSOE y lo que se denomina el “partido sanchista”. En este escenario, la figura de Albert Rivera, a pesar de su salida de la primera línea política, resurge como un comentarista político agudo. Conocedor de la “política de acero” de Pedro Sánchez, Rivera ha expresado su opinión sobre la estrategia del presidente, sugiriendo que agotará la legislatura hasta el último día, tal como él mismo predijo tiempo atrás.
La narrativa que emerge es la de una política marcada por la estrategia, la ambición y, según las propias confesiones, el engaño. Las palabras de Rivera en 2019 sobre el “plan” de Sánchez parecen cobrar una vigencia inquietante a la luz de las declaraciones de Iglesias sobre la moción de 2018. Aquel pacto que, según se relata, la “desmedida ambición de Rivera mandó a la papelera” y que acabó costándole su propia carrera política, se inserta ahora en un relato más amplio sobre las maniobras que han configurado el poder en España. La advertencia de Rivera se ha convertido en un eco persistente, una sombra que planea sobre el presente político y que invita a reflexionar sobre las estrategias que mueven los hilos del poder en el país.






