Economía

¡92.000 millones ahogan la economía española por culpa del absentismo laboral!

El absentismo por incapacidad temporal (IT) se ha convertido en una auténtica sangría para la economía española. Lejos de ser un problema puntual, la tendencia se agrava año tras año, consolidando una crisis silenciosa que impacta tanto en la salud pública como en las arcas del Estado. Las cifras son demoledoras: en 2024, el indicador de absentismo por IT alcanzó el 5,94% de las jornadas potenciales de trabajo perdidas, un alarmante incremento del 6,6% respecto al año anterior y un acumulado del 44% desde 2018. El coste asociado a esta lacra se dispara hasta los 92.000 millones de euros, un peso insostenible equivalente al 5,8% del Producto Interior Bruto (PIB) nacional. La situación es generalizada, afectando a todas las comunidades autónomas sin excepción y confirmando su carácter estructural.

Este panorama desolador contrasta con el dinamismo que, superficialmente, parece mostrar el mercado de trabajo. Las estimaciones apuntan a un crecimiento de la afiliación a la Seguridad Social y del empleo EPA en torno al 2,5% respecto a 2024. Esta aparente fortaleza, impulsada en gran medida por la población extranjera, ha permitido que la tasa de paro descienda hasta una media anual del 10,6%. Sin embargo, bajo esta capa de optimismo se esconden problemas de fondo. La productividad por empleado apenas avanza, lastrada por la reducción de horas trabajadas. Las previsiones para 2026 sugieren una desaceleración, con un crecimiento del PIB del 2,4% y un aumento del empleo del 2,3%, lo que podría reducir el paro hasta el 10%.

Madrid, el motor que tira de España

En medio de este escenario, la capital española emerge como un oasis de crecimiento. Madrid ha apuntalado su buena racha demográfica, económica y de creación de empleo durante 2025, situándose a la cabeza del PIB per cápita. Este liderazgo se sustenta en políticas públicas estables que atraen inversión extranjera y talento cualificado. La vicealcaldesa ha subrayado que la ciudad vive un momento extraordinario, consolidándose como la locomotora económica de España y una de las más dinámicas de Europa, batiendo récords de población y PIB per cápita.

La inflación, una sombra persistente

Mientras el empleo y la inversión muestran signos de fortaleza en ciertos ámbitos, la inflación sigue siendo una preocupación latente. Los datos preliminares de mayo sitúan el Índice de Precios al Consumo (IPC) en un +3,2% interanual, ligeramente por debajo de lo esperado. Sin embargo, la tasa subyacente, que excluye la energía y los alimentos no elaborados, ha repuntado una décima hasta el +2,9%. Aunque se han implementado medidas de moderación por valor de 5.000 millones de euros, las expectativas apuntan a que la inflación se mantenga en torno al 3,4% a finales de año, para luego moderarse gradualmente. La subida de precios en vestido y calzado, así como en alimentos y bebidas no alcohólicas, sigue siendo un factor a vigilar de cerca por las familias españolas.

El coste real del absentismo laboral: millones en pérdidas

El absentismo por incapacidad temporal sigue al alza en España y cuesta ya 92.000 millones de euros. Esta sangría económica se agrava año tras año, consolidando una tendencia preocupante desde el punto de vista sanitario y económico. En 2024, el indicador de absentismo por IT alcanzó el 5,94% de las jornadas potenciales de trabajo perdidas, lo que supone un incremento del 6,6% respecto al año anterior y un aumento acumulado del 44% desde 2018. El coste asociado se estima en 92.000 millones de euros, el 5,8% del Producto Interior Bruto (PIB).

Un problema estructural y generalizado

El incremento del absentismo por incapacidad temporal se ha producido en todas las comunidades autónomas sin excepción, confirmando el carácter estructural y generalizado del fenómeno en el conjunto del territorio nacional. Así lo revela la séptima píldora informativa publicada por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) en colaboración con Umivale Activa. Este informe profundiza en la incidencia, la duración de los procesos, las diferencias por contingencia y régimen, así como en la distribución territorial y sectorial del absentismo, recordando el peso de las patologías de difícil objetivación, entre ellas, las algias y los problemas de salud mental.

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