España desafía a la ‘Europa débil’: la periferia tira del carro
España se ha convertido en el faro de la economía europea, demostrando una fortaleza que descoloca a las grandes potencias. Mientras el continente se ahoga en la debilidad, la periferia, con España a la cabeza, navega a toda vela. Un informe de la firma global KKR confirma que el país ibérico es uno de los motores de esta sorprendente resiliencia, capeando la incertidumbre global con solvencia.
¿El secreto? Una potente demanda interna, el imparable tirón del turismo y una inversión pública que, sin estridencias, aporta dinamismo. Estos pilares, según KKR, están permitiendo a España "desafiar el relato de una 'Europa débil' homogénea" y marcar distancias con las economías más potentes.
El milagro español en la periferia
El informe de KKR, titulado "El Dilema de la Divergencia", pone el foco en las claves del éxito español: el consumo de los hogares, los servicios turísticos y el despliegue de fondos públicos. Estas palancas sostienen la economía en un contexto de creciente disparidad regional y sectorial. Además, España se beneficia de tendencias estructurales como la digitalización y la inversión en infraestructuras, vitales para la nueva fase económica.
La inercia positiva del primer trimestre de 2026, con un PIB que creció un 0,6% intertrimestral (una décima más de lo esperado), ha sido crucial. El consumo privado lideró este avance, acompañado de unas exportaciones de servicios robustas y una inversión consolidada. A pesar de la debilidad en las exportaciones de bienes, el balance es netamente positivo: crecimiento elevado y apoyos diversificados.
Las previsiones: optimismo con cautela
BBVA Research, sin perder el pulso, mantiene su previsión de crecimiento del 2,4% para 2026, aunque rebaja al 2,1% la estimación para 2027. La volatilidad del precio de la energía y la incertidumbre global invitan a la prudencia. La inflación media se sitúa en el 3,8%, con el riesgo de repuntes energéticos.
Pese a todo, la resiliencia española es innegable. El impulso del empleo, las exportaciones de servicios, la inmigración, la inversión en vivienda y una política fiscal expansiva a corto plazo marcan el camino. El consumo, aunque más moderado, seguirá creciendo gracias al empleo y los salarios. La construcción residencial y el turismo extranjero serán, además, motores clave para los próximos años.






